Degradación De Tierras En El Mundo En Desarrollo:
Asuntos De Interés Y Opciones De Política Para El Año 2020
Sara J. Scherr Y Satya Yadav
En el año 2020, la degradación de tierras puede representar una grave amenaza para la producción de alimentos y los medios de vida de la población rural, particularmente en las zonas pobres y densamente pobladas del mundo en desarrollo. Se necesitan políticas apropiadas para fomentar las inversiones en mejoramiento de tierras y las prácticas eficientes de manejo de ese recurso para que los países en desarrollo puedan atender las necesidades alimentarias de sus respectivas poblaciones de una forma sostenible.
La degradación de tierras ocurre de diferentes maneras, entre las cuales cabe citar agotamiento de los nutrientes del suelo, salinización, contaminación por sustancias agroquímicas, erosión del suelo, degradación vegetativa como resultado del pastoreo excesivo y tala de bosques para convertirlos en tierras de labranza. Todos esos tipos de degradación reducen la capacidad productiva de la tierra y los rendimientos potenciales. Es posible que los agricultores necesiten emplear más insumos, como fertilizante o estiércol, para mantener los rendimientos o que abandonen algunas parcelas temporal o permanentemente. La degradación puede llevar también a los agricultores a emplear la tierra en actividades de menor valor. Por ejemplo, pueden sembrar yuca, que exige pocos nutrientes, en lugar de maíz, o convertir las tierras de cultivo en tierras de pastoreo.
La degradación de las tierras de labranza también puede tener importantes efectos desfavorables fuera de la finca, tales como formación de depósitos de suelo erosionado en corrientes de agua o detrás de represas, contaminación del agua potable con sustancias agroquímicas y pérdida del hábitat.
Las estimaciones de la extensión y gravedad del problema mundial en la actualidad deben considerarse como una indicación en el mejor de los casos. En la evaluación de la degradación mundial de tierras (GLASOD), basada solo en impresiones de los especialistas, se estima que desde mediados del presente siglo se han degradado casi 2.000 millones de hectáreas en todo el mundo (22% de todas las tierras forestales, arboladas y de cultivo y pastoreo). Se estima que cerca de 3,5% del total de 2.000 millones ha sufrido una degradación tan grave que sería reversible solamente con costosas medidas de ingeniería, en caso de que pudiera corregirse. Un poco más de 10% ha sufrido degradación moderada, reversible sólo con cuantiosas inversiones en la finca. De casi 1.500 millones de hectáreas de tierras de cultivo en el mundo, cerca de 38% ha sufrido algún grado de degradación. África y América Latina parecen tener la máxima proporción de terrenos agrícolas degradados y Asia tiene la máxima proporción de tierras forestales degradadas (figura 1).
Varias fuentes indican que anualmente se pierden de 5 a 10 millones de hectáreas por degradación grave. De continuar esa tendencia, en 2020 se habrá perdido de 1,4 a 2,8% del total de tierras forestales y de cultivo y pastoreo. Se podrían prever rendimientos decrecientes (o aumento de los insumos necesarios para mantener los rendimientos) en una superficie mucho más extensa. No obstante, es posible que en estos datos se sobreestime el problema, puesto que no se tienen en cuenta los efectos del mejoramiento de tierras, que también parecen haberse propagado.
El Efecto En La Producción Agrícola Mundial
En el mundo, hay pocos estudios del efecto de la degradación en la producción agrícola. En un estudio efectuado en 1994, Pierre Crosson analizó los resultados de la GLASOD y otros datos y llegó a la conclusión de que ha habido una pérdida de productividad acumulativa de 17% en un período de 45 años (1945-90) como resultado de la degradación. Durante el mismo período, se registraron índices sin precedentes de crecimiento de la producción mundial de alimentos y de reducción de los precios de los cereales a largo plazo; obviamente, otros factores neutralizaron los efectos de la degradación en los resultados agregados.
En un estudio realizado en 1995 por Rattan Lal sobre el impacto en África a partir de los datos obtenidos sobre el terreno se estimó que las reducciones del rendimiento por erosión pasada pueden variar entre 2 y 40%, con una media de 8,2% en el continente y 6,2% en África al Sur del Sahara. Si la erosión acelerada sigue a un ritmo constante, es posible que en el año 2020 esas reducciones sean de 16,5 y 14,5%, respectivamente. Las pruebas obtenidas sobre cuatro países del Asia Sudoriental y tres del Medio Oriente indican una reducción de más de 20% de la productividad, provocada por la degradación.
Puntos Conflictivos
La reducción de las existencias de alimentos de regiones específicas por causa de degradación puede tener solamente un modesto efecto en las existencias mundiales de alimentos por la posibilidad de sustitución con productos de otras regiones. Sin embargo, la degradación de tierras podría tener impresionantes efectos en determinados países y subregiones.
Los expertos pronostican que el agotamiento de nutrientes causará graves problemas en las montañas de mediana altura de Nepal, en las zonas con suelos de mala calidad del nordeste de la India y Myanmar, ahora en período de transición a agricultura permanente, y en las regiones del nordeste de Tailandia, donde los agricultores extraen constantemente más nutrientes del suelo de los que aportan. También se prevé que causará graves problemas en extensas zonas de África en transición a breves períodos de barbecho o a producción de cultivos permanente, en las zonas de pocos depósitos de fango del delta del Nilo, en las laderas de las cordilleras mesoamericanas de las regiones subhúmedas y en los valles semiáridos de los Andes, el nordeste del Brasil y las tierras bajas de la Cuenca del Caribe, donde hay intensificación de la agricultura.
La salinización será una grave amenaza para los sistemas de riego de las cuencas de los ríos Indo, Tigris y Éufrates, el nordeste de Tailandia y China, el delta del Nilo, el norte de México y las regiones altas de los Andes.
Se prevé que la contaminación con sustancias agroquímicas será crítica en las zonas algodoneras de Turquía, las zonas costeras y de alta densidad de población de Asia Oriental y Sudoriental, las plantaciones de banano de América Central, las regiones de agricultura intensiva de Bolivia y las zonas de agricultura periurbana de Asia Sudoriental y del Distrito Federal de México.
La erosión del suelo creará graves problemas de producción en el sudeste de Nigeria, Haití y las pendientes de las estribaciones de los Himalayas, el sur de China, Asia Sudoriental y América Central. Habrá graves problemas de erosión eólica en Asia Occidental a medida que se conviertan los pastizales en terrenos de producción de cereales, el Sahel, África Occidental debido a técnicas deficientes de mecanización, el valle seco de los Andes y los campos cerrados del Brasil.
La degradación vegetativa de los pastizales se acelerará al llegar el año 2020, como resultado de pastoreo excesivo y sobreexplotación de la vegetación para combustible, en la región del otro lado de los Himalayas y África Meridional y Septentrional. La propagación de las regiones de pastizales Imperata en Asia Sudoriental también contribuirá a la degradación.
La deforestación provocada por la agricultura en 2020 amenazará a varios hábitats de importancia crítica en partes de Asia Sudoriental, Madagascar, las regiones húmedas del Amazonas, las montañas y las tierras bajas del Atlántico en América Central, el bosque pluvial de la región del Pacífico de Colombia y del Ecuador y la región del Chaco de América Latina.
Estrategias Para Reducir La Degradación De Tierras
Las pruebas históricas y socioeconómicas indican que los agricultores responden a menudo activamente a la degradación con modificaciones de sus sistemas o prácticas de producción e inversiones en mejoramiento de tierras. Lamentablemente, aún no se dispone de datos mundiales o ni siquiera nacionales para estimar el alcance y los efectos de ese mejoramiento (por ejemplo, en las regiones con sistemas de cultivo en terrazas u otras prácticas de conservación del suelo), aunque ya se ha comenzado a acopiarlos.
Aunque algunas clases de degradación son irreversibles, la mayoría se puede prevenir o corregir, por ejemplo, con aplicación de nutrientes al suelo carente de ellos, reconstrucción de la capa superficial del suelo con enmiendas, restablecimiento de la vegetación o amortiguación de la acidez del suelo. La utilidad de rehabilitar los paisajes degradados depende de los costos en relación con el valor del producto o de los beneficios previstos para el medio ambiente.
A pesar de la falta de datos cuantitativos, es obvio que las inversiones en mejoramiento de la tierra hacen nacer varios rayos de esperanza en el mundo en desarrollo. La agrosilvicultura, la silvicultura
comunitaria y la forestación comienzan a tener efectos favorables en gran escala en numerosos países. La agricultura orientada hacia la conservación se propaga rápidamente en varios países como Marruecos, las Filipinas y Tailandia y en el ámbito regional en África Oriental, partes de África Occidental, Mesoamérica y partes de América del Sur. La ordenación de los recursos hídricos va mejorando por medio de sistemas de riego eficientes, recuperación del agua, acuicultura, riego en pequeña escala y control de la salinización.
La diversificación a cultivos perennes de mayor valor protege los suelos de África, Asia y América Latina. Los programas de rehabilitación de pastizales en las tierras secas comienzan a mostrar resultados positivos en Siria y Jordania, África Meridional, México y el norte de la Argentina. Han mejorado los incentivos dados a los agricultores para inversiones en tierra por medio de cooperativas de pastizales en Jordania, derechos de propiedad más favorables en Camboya, Etiopía, Laos y el Viet Nam, y ordenación comunitaria de recursos naturales en muchas regiones.
Recomendaciones Sobre Política
Una respuesta acertada a la degradación de tierras exige mejora de los incentivos dados a los agricultores para el cuidado de la tierra y mayor acceso a los conocimientos e insumos necesarios para realizar debidamente esa labor. A partir de las lecciones aprendidas de los éxitos y fracasos del pasado en el manejo de la degradación de tierras, convendría considerar las siguientes medidas de política:
- Ampliar las investigaciones y el desarrollo de tecnología de ordenación de tierras y mejorar la divulgación de información por medio de sistemas de información con una extensa red de enlaces y de uso fácil para los agricultores.
- Promover las inversiones en mejoramiento de tierras (por ejemplo, acumulación de materia orgánica en el suelo, siembra de árboles e instalación de sistemas de riego en pequeña escala) por medio de asistencia técnica y nuevos arreglos de financiamiento apropiados para los agricultores de bajos ingresos.
- Fomentar el mejoramiento de tierras a largo plazo mediante obtención de derechos de propiedad y de acceso a recursos naturales, particularmente para los pobres.
- Crear sistemas de planificación del uso sostenible de la tierra en que participen grupos clave de usuarios competentes.
- Mejorar el medio económico para los agricultores mediante creación de infraestructura de mercado, corrección de los incentivos de precios distorsionados y estímulo del crecimiento y la diversificación del ingreso rural.
- En el caso de las regiones marginadas, fomentar una mayor inversión pública en infraestructura, servicios sociales y servicios de apoyo agrícola.
Sara J. Scherr es investigadora de la División de Medio Ambiente y Tecnología de Producción del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias.
Satya Yadav es investigadora adjunta del Departamento de Economía Agrícola y Sociología Rural de la Universidad de Arkansas.