"Focalización preventiva basada en la edad en los programas de ayuda alimentaria y de comunicación para el cambio de comportamiento para la reducción de la desnutrición infantil en Haití: Ensayo aleatorio por grupos" por Marie T. Ruel, Purnima Menon, Jean-Pierre Habicht, Cornelia Loechl, Gilles Bergeron, Gretel Pelto, Mary Arimond, John Maluccio, Lesly Michaud y Bekele Hankebo
Resumen de una investigación que condujeron el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Cornell, conjuntamente con Visión Mundial-Haití y el Proyecto de Asistencia Técnica sobre Alimentos y Nutrición (FANTA) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y que ejecuta la Academia para el Desarrollo Educativo (AED). El estudio se incluirá en la edición del 16 de febrero de la revista médica The Lancet, como parte de la continua atención que la misma le presta a la desnutrición materno infantil.
Tanto el sentido común como diversas investigaciones científicas anteriores sugieren que la prevención de la desnutrición es preferible que su tratamiento, especialmente porque los niños pueden sufrir daños irreparables si están subalimentados durante los dos primeros años de vida.
A pesar de que existen pruebas concluyentes sobre el hecho de que las intervenciones en el campo de la nutrición son más eficaces cuando se llevan a cabo lo más temprano posible y antes de que los niños cumplan los dos años, la práctica común continúa siendo que los programas de salud y nutrición materno infantil con asistencia alimentaria sólo se dirijan a los niños de hasta cinco años de edad y únicamente hasta que ya presentan un peso inferior al normal.
Este estudio en Haití comparó la eficacia de dos enfoques y evaluó su impacto en la nutrición infantil. Ambos programas ofrecían ayuda alimentaria e intervenciones en salud y nutrición en las comunidades pobres con altas tasas de desnutrición infantil.
El primero fue un enfoque de recuperación que, durante nueve meses, brindó ayuda alimentaria y otro tipo de asistencia en salud y nutrición a niños de entre seis meses y cinco años de edad, una vez que presentaban un peso inferior al normal. El segundo fue un enfoque preventivo dirigido a todos los niños de entre 6 y 24 meses de edad, brindándoles servicios similares de alimentación, salud y nutrición hasta que cumplieran los 24 meses, sin tomar en cuenta si presentaban o no un peso inferior al normal. El modelo preventivo también ofreció asistencia y beneficios a los niños de entre dos y cinco años que estaban seriamente desnutridos. Ambos enfoques también se dirigieron a las mujeres embarazadas y a las madres en período de lactancia.
Los investigadores condujeron encuestas en las comunidades participantes, tanto al principio del estudio (datos de referencia) como exactamente tres años después. Los mismos midieron la altura de los niños según la edad, al igual que el peso según la altura y descubrieron que los retrasos en el crecimiento, el peso inferior al normal y la emaciación infantil (indicadores de la desnutrición) fueron de 4, 6 y 4 puntos porcentuales más bajos, respectivamente, entre las comunidades pobres que participaron en los programas de prevención que en los de recuperación. Estas diferencias entre los grupos son considerables y ofrecen pruebas concretas de que la prevención de la desnutrición de los bebés y los niños pequeños es mucho más eficaz que el tratamiento de los que ya sufren una desnutrición moderada.
El estudio se condujo en el contexto de un programa de cinco años que Visión Mundial estaba ejecutando en el ámbito comunitario en la región de la meseta central de Haití. Se escogieron 20 grupos de comunidades para la investigación. Cada grupo se apareó con otro que se consideró similar en cuanto a sus condiciones geográficas y ecológicas, el acceso a un centro de salud y la existencia de un programa de Visión Mundial con patrocinio privado. Dentro de cada par de grupos, uno se asignó de forma aleatoria al modelo del programa preventivo y el otro al de recuperación.
Tanto el programa preventivo como el de recuperación ofrecieron la misma variedad de servicios para mujeres embarazadas y en período de lactancia, y para bebés y niños de hasta cinco años de edad. Los mismos también suministraron la misma ración mensual de alimentos. Los servicios incluyeron ayuda alimentaria, control del crecimiento, vacunación y suplementos vitamínicos. Un importante componente de los programas fue una estrategia de comunicación para el cambio de comportamiento, la cual hizo énfasis en la educación en los campos de la salud y la nutrición.
Los únicos aspectos que difirieron entre los enfoques de los dos programas fueron el criterio de idoneidad y la duración de la asistencia prestada y de las intervenciones (según se explicó anteriormente), al igual que diferencias en el cambio de comportamiento y la estrategia de comunicación. Por ejemplo, en el programa preventivo, se estableció un cronograma preciso para cerciorarse de que la información fuera específica según la edad y que llegara a las madres y a quienes proveen cuidados en el momento en que más la necesitaban. Con el enfoque de recuperación, las sesiones de aprendizaje abordaron temas de relevancia para niños subalimentados, entre los que se incluyeron las causas de la desnutrición y aspectos relacionados con la higiene.
Aunque esta investigación se condujo en las zonas rurales de Haití, los hallazgos se pueden generalizar para otras comunidades pobres de todo el mundo, especialmente debido a que los patrones infantiles de crecimiento y de desarrollo son notablemente similares, sin importar donde vivan los niños. El estudio refuerza la necesidad de abordar la desnutrición durante los dos primeros años de vida y ofrece pruebas concretas de que los programas preventivos pueden ser sumamente exitosos en la práctica y en situaciones de la vida real.
El financiamiento de la investigación en Haití provino de diversas fuentes, entre éstas el Programa de USAID de Alimentos para la Paz, FANTA, Visión Mundial-Haití, el gobierno de Alemania y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.