Producción De Trigo En Bangladesh: Cuestiones Tecnológicas, Económicas Y PolíticasDesde comienzos del decenio de 1970, la inversión pública sostenida en instalaciones de riego, infraestructura rural, investigación agrícola y servicios de extensión ha ayudado a los agricultores de Bangladesh a lograr impresionantes aumentos de la producción de alimentos. Hoy en día, superada ya su antigua imagen de beneficiario perpetuo de ayuda alimentaria, Bangladesh se acerca a una situación de autosuficiencia en la producción de arroz, el principal producto básico. También ha aumentado la producción de trigo, cereal que ocupa el segundo lugar en importancia, aunque el país importa todavía grandes cantidades de trigo para atender una demanda interna en rápido crecimiento. Si bien el gobierno de Bangladesh sigue prestando sólido apoyo a los productores de arroz, su compromiso con los productores de trigo parece ser menos firme. Algunas instancias normativas han llegado a cuestionar si se debe reducir el apoyo prestado a la producción de trigo, citando estudios que demuestran que es antieconómica y constituye uso ineficiente de recursos. Pero, es la producción de trigo en Bangladesh realmente antieconómica para los agricultores e ineficiente para el país? Estas son cuestiones importantes porque hasta que no se resuelvan será difícil para las instancias normativas determinar si conviene alentar a los agricultores a aumentar más la producción arrocera o a diversificar a cultivos de trigo o de otros productos. Varios investigadores del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) examinaron recientemente los argumentos en pro y en contra de la producción de trigo en Bangladesh. En el informe de investigaciones No. 106, titulado Wheat Production in Bangladesh: Technological, Economic, and Policy Issues [Producción de trigo en Bangladesh: cuestiones tecnológicas, económicas y políticas], Michael L. Morris, Nuimuddin Chowdhury y Craig Meisner hicieron un análisis económico y financiero para comparar la producción de dos cultivos de riego (trigo y arroz de boro [invierno]) y tres cultivos de secano (trigo, semillas oleaginosas y leguminosas) en cinco zonas productoras de trigo. Su meta era determinar hasta qué punto han abierto las políticas públicas y el mal funcionamiento del mercado una brecha entre la rentabilidad financiera y la económica. Cuando esas dos clases de rentabilidad son divergentes, los agricultores reciben incentivos distorsionados y es posible que se necesiten reformas políticas para animarlos a obrar de conformidad con los objetivos de eficiencia. Antecedentes Bangladesh es uno de los países más densamente poblados de la Tierra. El rápido crecimiento demográfico y la tradición de legar tierra a todos los herederos ha llevado a la fragmentación de las propiedades. La norma es el cultivo doble y muchos agricultores producen hasta tres cultivos al año (figura 1). El arroz domina el patrón de producción de cultivos en casi todo el país y se cultiva en tres estaciones diferentes--aus, aman y boro. El arroz de boro, que necesita riego, se cultiva al mismo tiempo que el trigo durante la estación fría y seca de invierno, llamada rabi. Con la propagación de la tecnología de riego en pequeña escala, el arroz de boro ha adquirido importancia. Puesto que los rendimientos de arroz de boro son mayores que los de otros tipos de arroz, ese cultivo representa ahora un porcentaje desproporcionadamente alto de la producción de arroz. Aunque el arroz es todavía el alimento preferido de la mayoría de la población de Bangladesh, los niveles de consumo de trigo han aumentado rápidamente, estimulados en parte por la política pública de depender de importaciones de trigo en los años de deficiencia de la producción nacional. Preocupado por el creciente volumen de importaciones de trigo (comerciales y provenientes de ayuda alimentaria), a comienzos de los años setenta el gobierno introdujo medidas para alentar a los agricultores a aumentar la producción nacional de trigo. Con el tiempo, esas medidas produjeron resultados: la superficie sembrada de trigo aumentó 15% anual en comparación con la limitada superficie de base de finales del decenio de 1970 y el valor de los rendimientos creció 3% anual (figura 2). Sin embargo, el crecimiento de la producción de trigo se desaceleró hacia finales del decenio de 1980, a medida que la mayor disponibilidad de riego permitió que los agricultores pasaran a cultivar arroz de boro, que es un producto más rentable. Comparación Del Análisis Financiero Con El Económico Para determinar si la producción de trigo en Bangladesh es rentable y eficiente, varios investigadores del IFPRI y del CIMMYT encuestaron a 421 productores de trigo durante la estación de rabi de 1992-93. Los datos acopiados por medio de la encuesta se emplearon para preparar presupuestos para los cultivos de trigo, arroz, leguminosas y semillas oleaginosas. Se asignaron dos precios--uno financiero y otro económico--a todos los insumos y productos. Los precios financieros son los precios reales pagados a los agricultores o que ellos reciben, incluidos los impuestos y subsidios. Los precios económicos son los precios sombra calculados mediante ajuste de los precios financieros para tener en cuenta los efectos de las políticas públicas, el mal funcionamiento del mercado y otros desajustes. Se usaron dos conjuntos de precios para calcular la rentabilidad financiera y económica del trigo en comparación con otros cultivos. En general, los resultados del análisis de rentabilidad apoyaron la opinión convencional de que el arroz de boro es sumamente rentable en comparación con otros cultivos. Dicho análisis indicó además que el arroz de boro podrá mantener su posición ventajosa mientras Bangladesh siga siendo importador neto de arroz. No obstante, la rentabilidad de la producción de arroz de boro disminuirá a medida que el país se acerque a la autosuficiencia en la producción de arroz y que comiencen a bajar los precios internos del arroz (lo que ya es un hecho). En la actualidad, el arroz de boro es el cultivo más rentable en cuatro de las cinco zonas productoras de trigo identificadas por los autores. Sin embargo, en la zona centro-sur, donde se concentra gran parte de la producción de trigo de Bangladesh, el trigo de riego es el cultivo más rentable (figura 3). Se determinó la eficiencia relativa de otras actividades de producción calculando el valor de los recursos nacionales necesarios para generar o ahorrar una unidad de divisas. En general, las calificaciones de eficiencia fueron compatibles con los resultados del análisis de rentabilidad. En las parcelas regadas, la producción de arroz de boro es más eficiente en las zonas del noroeste, centro-norte y sudoeste, la de trigo de riego, en la zona centro-sur y la de semillas oleaginosas, en el nordeste. En las parcelas no regadas, la producción de trigo representa el uso más eficiente de recursos en todas las zonas, excepto en el nordeste, donde las semillas oleaginosas siguen en posición ventajosa. Los autores probaron la sensibilidad de esos resultados a las fluctuaciones del valor de parámetros técnicos y económicos clave para determinar si se puede esperar que las actuales calificaciones de eficiencia se mantengan a largo plazo o si pueden variar como consecuencia de futuros cambios de la tecnología o fluctuaciones de los precios mundiales o ambas cosas. En general, se observó que las calificaciones eran buenas, aunque podrían verse afectadas por cambios en algunas zonas. Por ejemplo, una baja de 10% del precio mundial del trigo haría que las leguminosas desplazaran al trigo como la alternativa de producción más eficiente en muchas zonas de secano. Principales Resultados Y Repercusiones En Materia De Política Estos resultados apoyan una importante observación hecha en estudios anteriores: en muchas partes de Bangladesh, sobre todo en las zonas regadas, el arroz de boro es más rentable para los agricultores que otros cultivos. Aunque la rentabilidad financiera de la producción de arroz de boro se ha reducido ahora que Bangladesh se acerca a la autosuficiencia en la producción de arroz y que han bajado los precios de ese producto en el mercado interno, el arroz de boro sigue siendo la opción más rentable en muchas regiones donde su producción es técnicamente factible. Si bien este hallazgo no es sorprendente, el informe señala también una importante realidad que suele pasarse por alto en el debate sobre política. No es posible cultivar arroz de boro en todas partes. Hay importantes diferencias en la altura de los terrenos y la textura del suelo. Las muestras de suelo y otras medidas tomadas en la parcela indican que los agricultores siembran arroz de boro sobre todo en suelos pesados localizados en zonas bajas con buena infraestructura de riego. Raras veces se cultiva arroz de boro en suelos más leves localizados en zonas más elevadas y nunca se cultiva donde no haya servicios de riego seguros. En las zonas que no son aptas para la producción de arroz de boro, la producción de trigo no sólo es la alternativa más rentable desde el punto de vista del agricultor sino que a menudo representa también un uso eficiente de recursos nacionales. El informe señala también que las consideraciones de seguridad alimentaria son a menudo el motivo de las decisiones relativas a la selección de cultivos en Bangladesh. Muchas familias rurales producen trigo para evitar la escasez estacional de alimentos: dos quintos de los agricultores encuestados indicaron que cultivan trigo para tener alimentos durante la "estación de hambre" antes de la cosecha de arroz. Estas familias reservan parte de su cosecha de trigo para consumo doméstico con el fin de solventar su situación en ese período de escasez. Por ende, otra razón para estimular la producción de trigo es el uso de ese cereal con fines de seguridad alimentaria por las familias pobres que no tienen suficiente dinero para comprar alimentos. Los autores describen varios cambios de política que podrían ayudar a aumentar la producción de trigo, suponiendo que las instancias normativas de Bangladesh decidan que es conveniente. Por ejemplo, se podrían reformar las actuales políticas desfavorables a la producción de trigo. En la actualidad, la ayuda alimentaria consistente en trigo y las importaciones comerciales de trigo subvencionadas mantienen baja la producción al contener los precios internos del trigo. La reforma de las políticas de ayuda alimentaria--por ejemplo, la sustitución del trigo por otros productos o la monetización de la ayuda alimentaria--ayudaría a elevar los precios del trigo pagados a los agricultores de Bangladesh. Esto fortalecería los incentivos para cultivar trigo en el país y llevaría a reducir su dependencia con respecto a importaciones. Los cambios de la política de investigación agrícola podrían ser importantes para mejorar aún más la competitividad del trigo. Casi todas las variedades mejoradas de trigo producidas en Bangladesh se adaptan mejor a condiciones de producción con riego; todavía faltan variedades mejoradas que demuestren adaptarse bien a las zonas de secano. Por último, se podrían mejorar las políticas de extensión agrícola. En la actualidad, hay todavía una gran diferencia entre los rendimientos de trigo logrados en parcelas de experimentación y los alcanzados en los campos de los agricultores. El tamaño y la persistencia de esta brecha en el rendimiento indica que aún hay campo para mejorar la aptitud de manejo de los agricultores. Los resultados obtenidos en Bangladesh tienen importantes repercusiones para otros países que buscan mantener el crecimiento de la productividad en un medio de intensificación de la agricultura. Muchos países en desarrollo se parecen a Bangladesh en el sentido de que han experimentado un patrón desigual de crecimiento de la productividad durante el período ulterior a la Revolución Verde. La posibilidad de mantener el crecimiento de la productividad de la agricultura dependerá del aumento de la productividad de los cultivos secundarios y de los productos situados en nichos que permiten aprovechar las ventajas particulares de la localización y la estación. En los análisis económicos realizados en un alto nivel de agregación a menudo se pasarán por alto estas posibles fuentes de crecimiento. El presente estudio del trigo en Bangladesh muestra la importancia de los detalles relativos a la estación y localización y cómo un análisis de política realizado en un nivel apropiado de desagregación puede ayudar a encontrar actividades de producción eficientes que, de lo contrario, habrían pasado inadvertidas. |