IFPRI: Informe de Investigaciones 95
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Informe de Investigaciones No. 95
(traduccion del ingles)

de Juan Eduardo Coeymans y Yair Mundlak
Octubre De 1993

Crecimiento sectorial en Chile: 1962-82

Por lo general, la participación agrícola de un país en la producción total se reduce en el proceso de crecimiento económico. Eso se debe principalmente a que la demanda de los consumidores de alimentos aumenta solo un poco con el incremento del ingreso. Sin embargo, una pequeña economía abierta puede superar esa restricción del crecimiento de la producción agrícola ampliando sus exportaciones netas. Chile es un buen ejemplo de ello. Su participación agrícola en la producción total alcanzó un promedio de 9,46% entre 1986 y 1990, en comparación con 9,66% entre 1960 y 1964 (gráfico 1). La relativa constancia de esa participación agrícola a largo plazo en Chile difiere mucho de la experiencia de la mayoría de los países. No todos ellos tienen la alternativa de mantener una participación tan constante, pero la experiencia chilena es de interés general en muchos casos, como se indica en el informe de investigaciones 95 titulado Sectoral Growth in Chile: 1962-82 (Crecimiento sectorial en Chile: 1962-82), de Juan Eduardo Coeymans y Yair Mundlak.

El cambio de la participación agrícola en la producción total refleja las tasas de crecimiento de todos los sectores de la economía. Esas tasas variaron mucho con el tiempo en Chile al igual que en otros países. Para entender el curso cronológico del desarrollo agrícola, es preciso examinar las causas de la variabilidad de la producción sectorial, como parte del proceso general de crecimiento económico. La economía chilena es un caso de particular interés para ese estudio en vista de las diversas políticas ensayadas en Chile en poco tiempo. La mayoría de los estudios de las consecuencias de esas políticas se han concentrado sobre todo en períodos cortos y poco se ha dicho sobre sus efectos a largo plazo para el crecimiento general y sectorial.

Crecimiento Y Sostenibilidad

El período ulterior al estudio, que va desde 1983 hasta la fecha, ha sido de vigoroso crecimiento en Chile. La sostenibilidad de la tasa de crecimiento actual es el tema de un debate en marcha en el país. Ese debate público es en parte político y en parte emocional y carece de un marco cuantitativo. Aun así, tiene importantes repercusiones. Una sobreestimación de la tasa de crecimiento puede llevar a gastos excesivos y acumulación de la deuda con todas las consecuencias desfavorables, como las salidas de capital, observadas en el decenio de 1970 cuando se sobreestimó el crecimiento a mediano plazo.

La literatura sobre el crecimiento económico teórico se concentra sobre todo en los aspectos del proceso de crecimiento a largo plazo y lleva a entender las fuerzas que amplían las fronteras del conocimiento y la tecnología. No cubre el efecto del actual medio económico en el uso de recursos con la tecnología existente. Ofrece este sistema de estudio del crecimiento una buena pauta para el análisis empírico? Este examen de la experiencia chilena muestra que entre 1936 y 1970, el ingreso per cápita creció a una tasa bastante estable de 1,6 anual (gráfico 2). El crecimiento se interrumpió como resultado de choques políticos internos a partir de 1970, seguidos de choques externos que redujeron la producción y culminaron en los períodos de recesión de 1975 y 1982. Tanto la baja como el aumento subsiguiente de la producción son resultado de las políticas generales y agrícolas que afectaron el medio económico y la tasa de crecimiento. En consecuencia, en el estudio se observa que la marca alcanzada por Chile no guarda relación con los adelantos del saber y de la tecnología, sino más bien con la puesta en práctica de lo que ya se sabe.

En muchos debates económicos se hace una distinción entre las variaciones a corto plazo y el crecimiento a largo plazo, pero eso no es posible en un análisis empírico porque los datos no se dividen de conformidad con ello. Por ejemplo, la inversión es la variable clave en la discusión del crecimiento y, al mismo tiempo, las variaciones de la inversión están estrechamente relacionadas con las de la producción total a corto plazo. Los datos se determinan siempre en el marco de situaciones de equilibrio a corto plazo. En este estudio se trata de extraer de los datos los procesos a largo plazo. Sin embargo, la tarea es algo difícil por el turbulento medio predominante en Chile en la segunda mitad del período de estudio.

El crecimiento no se puede separar de los acontecimientos de actualidad. Los cambios del medio económico, como la relación externa de intercambio, las corrientes de capital, el gasto público y las políticas financieras o particulares de cada sector, como los subsidios a la agricultura o la protección de las manufacturas, afectan la actuación de la economía por medio del mecanismo de fijación de precios y la disponibilidad de recursos para producción. Las diferencias de precios de los productos también influyen en los precios y la asignación sectorial de insumos. La introducción de técnicas de producción nuevas y más eficientes exige un medio rentable, además de capital. En una economía abierta, la corriente de capital depende de la rentabilidad y estabilidad nacionales en relación con el resto del mundo y del grado de apertura de la economía.

Analisis Sectorial

Para captar todas estas relaciones dentro de un marco analítico, en el estudio se divide la economía en cinco sectores, a saber, minería, agricultura, manufacturas, servicios y gobierno, enumerados en orden descendente de comerciabilidad. En la producción de cada sector se emplean mano de obra, capital e insumos intermedios proporcionados por otros sectores. El estudio ofrece un cuadro de insumos y productos que muestra el movimiento de bienes entre los sectores. La tecnología de producción está condicionada al medio económico en el sentido de que las técnicas de producción empleadas están determinadas por incentivos sectoriales y disponibilidad de recursos y tecnología. Los incentivos sectoriales se ven sumamente afectados por las políticas macroeconómicas y comerciales y la relación de intercambio internacional. La distribución de mano de obra entre la agricultura y el sector no agrícola depende del ingreso diferencial de uno y otro. Por eso, la participación de la agricultura en el empleo total muestra una baja en el período de estudio (gráfico 1), pero en la producción se mantiene aproximadamente constante. Por otra parte, el empleo en los sectores no agrícolas está determinado por las condiciones de la demanda de mano de obra y las tasas salariales. Estas últimas se ven afectadas por el índice de desempleo y, a corto plazo, por la fluctuación de las tasas de inflación. La inversión se asigna a los diversos sectores según su rentabilidad relativa determinada por las tasas de rendimiento.

Las políticas particulares del sector afectan los precios y, con ello, la producción dentro del mismo. Esos efectos se examinan en el estudio simulando la reacción de la economía a las fluctuaciones de los precios. La reacción de la producción agrícola a un cambio de 1,0% del precio ocasiona un aumento de 0,3% de la producción agrícola en 3 años y otro de 1,0% después de 10 años. Eso corresponde a una elasticidad-oferta implícita de 0,3 y 1,0 después de 3 y 10 años, respectivamente. Por otra parte, un aumento del precio de las manufacturas de 1,0% conduce a otro de 4,0% de la producción al cabo de 10 años, lo que significa una elasticidad-oferta de 4,0.

En el estudio se señala que se produce una reacción gradual a una fluctuación de los precios porque los cambios de la estructura de la economía exigen reasignación de recursos, lo que consume mucho tiempo. El tiempo necesario varía según el sector y refleja la naturaleza de la oferta de los factores y, por ende, no está determinado por los cambios causados por la fluctuación de los precios. Puesto que se supone que existe un patrón similar como reacción a otros cambios del medio económico, no hay una forma rápida de modificar la estructura de la economía, punto a menudo descuidado en las discusiones sobre política.

La débil reacción de la agricultura a corto plazo explica el pesimismo de los estructuralistas respecto del efecto de la política de precios en la producción agrícola. La esencia de los resultados de este estudio está en que la reacción es de alcance bastante amplio, pero necesita tiempo para materializarse. Esa distinción entre magnitud y velocidad es indispensable porque subraya la importancia de tener políticas económicas persistentes.

En el estudio se observa que se fomentó una mayor reacción del sector de manufacturas al retirar recursos del de servicios y que la minería contribuyó a la expansión del capital manufacturero. Eso indica que el desarrollo de las manufacturas no debe realizarse a costa de la agricultura, como da a entender a menudo la literatura sobre el desarrollo en que se propone gravar con impuestos a la agricultura como medio de desarrollar las manufacturas.

Influencias Subyacentes En La Economia

Uno de los principales acontecimientos ocurridos durante el período de estudio fueron los resultados de las políticas generales, más bien que de las particulares de cada sector. Esas políticas afectan el monto de los precios nacionales y, con ello, el tipo de cambio real, es decir, el precio de los bienes transables frente al de los no transables. El índice del tipo de cambio real varió en el período del estudio de 77 a 131 y aumentó a niveles aún mayores en el período ulterior hasta alcanzar 147 en 1985. Una fluctuación del tipo de cambio real afecta los precios sectoriales según el grado de comerciabilidad del sector; cuanto más importante sea el elemento transable de la producción sectorial, más susceptible será el precio sectorial a las fluctuaciones del tipo de cambio real. La fuerza del efecto guarda relación directa con el grado de apertura de la economía. En realidad, el estudio muestra que un aumento simulado del tipo de cambio real causa un marcado aumento de la producción de los sectores minero y agrícola, que son los más transables. Los servicios, que son el sector menos transable, proporcionan los recursos necesarios para la expansión de esos sectores. La importancia del tipo de cambio real para la agricultura se ha manifestado en el crecimiento de ésta en el último decenio, que ha ocurrido sobre todo fuera del período de estudio.

Una característica sumamente importante de la economía chilena en el período de estudio es la elasticidad de los salarios reales en el sector no agrícola. El estudio muestra que cualquier mejora simulada de la economía conducente a un aumento de la demanda de mano de obra tiene un efecto mayor en los salarios que en el empleo. Ese resultado refleja arreglos institucionales y normas sociales que obstaculizaron el desempeño del mercado y, por ende, ahogaron el proceso de crecimiento.

La volatilidad política y económica durante el período de estudio causó una fluctuación de 13 a 23% en la relación inversión-producto durante el período de 1960 a 1990 (gráfico 3). Para evaluar el costo de la inestabilidad política del decenio de 1970, el estudio simula la economía con la hipótesis de que se mantiene esa relación a un nivel de 20%, que fue típico en los años sesenta. La simulación comienza en 1974 y el efecto es impresionante; en 1982, ocho años después de haber introducido ese cambio, la producción aumentó 20% con la suposición de que los salarios se mantendrían en su nivel histórico. Además, el desempleo se habría reducido 11,2 puntos porcentuales en 1982.

Por tener una economía pequeña, Chile depende mucho de sus relaciones con la economía mundial. La relación externa de intercambio afecta su economía y ha sido siempre la causa de ciclos de actividad comercial. Una mejora de esa relación tiene un efecto favorable en el volumen comercial y, por tanto, en la introducción de nuevas técnicas, con lo que se produce un cambio técnico irreversible. Se logra un efecto similar al mantener la economía abierta al comercio y a las corrientes de capital. Las variaciones cíclicas afectan el crecimiento y en el estudio se observa que durante períodos de recesión hubo menos incentivo de ampliar la tecnología. Las condiciones externas favorables tuvieron un efecto provechoso en la productividad de los bienes no transables.

Chile puso en marcha una importante reforma agraria en el decenio de 1960 y a comienzos del de 1970. En el análisis del estudio se indica que la reforma tuvo un leve efecto favorable para la producción agrícola al comienzo y uno desfavorable en los últimos años. Sin embargo, no se ha podido comprobar que hayan ocurrido los marcados efectos favorables normalmente esperados de la reforma agraria.

Repercusiones En Materia De Politica

El estudio de la asignación intersectorial de recursos y de los cambios de productividad a consecuencia del medio económico es apropiado para cualquier tema que guarde relación con la economía basada en la oferta. En particular, es indispensable para evaluar el efecto de los acuerdos de liberalización del comercio o de libre comercio, tales como el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los países de América del Norte y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) en el Cono Sur de América Latina. La corriente de asistencia social de esos acuerdos está determinada por el rumbo y la velocidad de los ajustes de recursos y productividad.

La principal lección aprendida de la experiencia chilena indica que las políticas económicas deben ser sostenibles y persistentes. Las políticas de alcance limitado, puestas en práctica por razones de oportunismo político, ideología o ignorancia, son muy costosas en términos de crecimiento y, por no ser sostenibles, también en términos de los ajustes necesarios para revertir sus efectos desfavorables. El hecho de entender los motivos de las políticas desacertadas es una lección de conducta social, pero no un remedio para sufragar el costo social.

Sírvase enviarme un ejemplar de Sectoral Growth in Chile: 1962-82, de Juan Eduardo Coeymans y Yair Mundlak.

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