La Cumbre sobre Microcrédito celebrada en Washington este mes, bajo la codirección de Hillary Rodham Clinton, Primera Dama de los Estados Unidos, a la que asistieron varios jefes de Estado y los dirigentes del Banco Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, tuvo el valioso fin de concentrar la atención internacional en el crédito para los pobres del sector rural. En este evento también se hicieron elogios muy merecidos al Banco Grameen de Bangladesh, cuyo éxito en conceder crédito a 2,1 millones de prestatarios en 36.000 poblados sirvió de inspiración para un movimiento internacional para dar mejor acceso al crédito a la población más pobre del mundo. La meta de la Cumbre de aumentar a 100 millones el número de personas pobres con acceso al crédito en el año 2005 es ambiciosa, pero puede lograrse cuando haya suficientes recursos y políticas acertadas. Sin embargo, los donantes y autoridades deben tener cuidado con las perspectivas de duplicar el modelo del Banco Grameen o cualquier otro. En las investigaciones del IFPRI sobre programas de financiamiento para los pobres del sector rural de 11 países africanos y asiáticos no se ha encontrado un plano particular para el éxito. La buena noticia de esas investigaciones es que al mejorar el acceso de los pobres al crédito--por medio de programas de microcrédito y otros métodos--se puede ayudar a aumentar el ingreso y a aliviar la pobreza en los países en desarrollo. Este trabajo, realizado desde 1991, representa uno de los pocos estudios completos del efecto del crédito en la familia rural. Los resultados justifican ampliamente la activa participación de los donantes y los gobiernos nacionales en el empeño de dar más acceso al crédito a los pobres del sector rural. Estos estudios confirman la necesidad de tener nuevos métodos de financiamiento orientados hacia la clientela del sector rural, después del fracaso de las políticas de arriba abajo, como la asignación de crédito público y las tasas de interés subvencionadas por el Estado en el sector de agricultura. Si bien se ha comprobado que los sistemas de crédito agrícola apoyados por el Estado carecen de eficiencia y se han reducido, los bancos y cooperativas privados no han llenado todavía el vacío y han dejado a los agricultores y empresarios del sector rural de muchos países en desarrollo sin acceso al crédito. La inversión pública en las instituciones financieras rurales que sirven a los pobres se justifica y es necesaria, pero el éxito financiero a corto plazo solo no es un objetivo de política en sí. Las políticas eficaces en materia de financiamiento en el sector rural deben juzgarse por su aporte al crecimiento económico y al alivio de la pobreza. Las investigaciones del IFPRI sobre varios sistemas financieros rurales apuntan a un conjunto de pautas generales para crear mercados financieros en ese sector. Esas pautas dan cuenta de los distintos métodos empleados por las tres clases principales de instituciones financieras rurales que han surgido en los países en desarrollo: los bancos de poblados, los grupos de ahorro y crédito apoyados por el Estado o por organizaciones no gubernamentales, y las sociedades de cooperativas vinculadas al sistema formal de cooperativas con su conjunto de normas y reglamentos. Entre las conclusiones pertinentes para la formulación de políticas orientadas hacia la demanda y programas financieros rurales están las siguientes: Las prácticas bancarias convencionales no funcionan en el caso de los pobres del sector rural. Al exigir a los prestatarios que den garantía física y llenen una enorme cantidad de formularios se hace caso omiso de la realidad de los pobres de dicho sector. La gente pobre no puede darse el lujo de arriesgar sus limitadas tenencias de tierra o ganado y el analfabetismo convierte al papeleo burocrático en un enorme obstáculo. El papeleo debe ser mínimo y es preciso emplear una "garantía social", como la supervisión por homólogos, para determinar la capacidad de pago de la población más pobre. Los enfoques locales son los que mejor funcionan. No hay un plano particular de prestación de servicios financieros a los pobres apropiado para cada localidad. Sin embargo, el apoyo técnico a los pobres y su adiestramiento son requisitos para el éxito. Las instituciones financieras de la comunidad deben ser controladas por sus miembros y conviene instarlas a ensayar diferentes métodos de prestación de servicios financieros y varias estrategias de ahorro. Se necesita un reglamento para proteger el ahorro y minimizar el incumplimiento del pago de préstamos, que sea suficientemente flexible para reconocer las instituciones "informales" y permita que las organizacioens locales fijen sus propias normas. Los subsidios a las tasas de interés son innecesarios. Los pobres desean y pueden pedir prestado a tasas de mercado. El obstáculo que afrontan los pobres, particularmente la mujer, es la falta de acceso a préstamos. El Gobierno puede conceder subsidios moderados para apoyar el desarrollo de instituciones financieras y reducir los costos de tramitación de pequeños préstamos, pero los costos de los intereses y transacciones deben ser sufragados por el cliente. Se debe enfocar más crédito en la agricultura. Los agricultores con acceso al crédito usan tecnologías mejoradas. La mayoría de los programas de crédito agrícola de los años setenta y ochenta fracasaron por emplear métodos bancarios tradicionales. Esto dejó a los pequeños terratenientes y aparceros sin crédito para financiar sus explotaciones. Las mujeres, que producen la mayor parte de los alimentos de la familia en los países en desarrollo, siempre han sido abandonadas por las instituciones bancarias. Se necesitan nuevas instituciones con miembros activos que proporcionen crédito a la agricultura para poder observar un efecto profundo en la pobreza porque la agricultura es el motor del crecimiento económico y del empleo en la mayoría de los países en desarrollo. El financiamiento en el sector rural en sí no aliviará la pobreza. Más crédito no significa
necesariamente menos pobreza. Las políticas acertadas y el buen gobierno son decisivos para crear
un medio en que los servicios financieros permitan mejorar la situación de los pobres. La gente debe
ser suficientemente instruida y sana para usar crédito en actividades productivas. También es
indispensable tener mercados eficientes en funcionamiento para que los agricultores y empresarios en
pequeña escala obtengan los insumos necesarios para producir y llevar sus productos al mercado.
Hay que hacer inversiones en una red de seguridad social, así como en caminos, electricidad y
comunicaciones para mejorar el impacto del crédito en el alivio de la pobreza.
Manfred Zeller, Manohar Sharma y Bonnie McClafferty
Manfred Zeller es investigador de la División de Consumo de Alimentos y Nutrición del IFPRI. Es uno
de los autores de un análisis del financiamiento y de la seguridad alimentaria en el sector rural próximo
a publicarse. Manohar Sharma es analista de investigaciones y Bonnie McClafferty es analista de
programas de esa misma División.
Perspectivas De Investigación: El Vietnam Reevalúa Su Mercado De Arroz Por Medio De Un Proyecto Del IFPRI En el Vietnam, donde la producción de arroz representa 50% del producto interno bruto agrícola, los investigadores del IFPRI ayudaron al gobierno a replantear las políticas de producción y exportación de arroz. Del 15 al 17 de octubre de 1996, más de 100 funcionarios públicos, representantes de compañías nacionales de alimentos, agricultores, molineros y comerciantes particulares, comerciantes internacionales de arroz y miembros de organismos internacionales y bilaterales se reunieron para discutir los resultados de las investigaciones del IFPRI. Esta conferencia, centrada en el tema de "La evolución de los mercados de arroz en el Vietnam: estructura actual y desafíos futuros", fue la culminación de un proyecto del IFPRI de dos años de duración, apoyado por el Banco Asiático de Desarrollo. En la investigación del IFPRI se identificaron cinco resultados críticos discutidos por los participantes. Primero, el futuro crecimiento de la producción de arroz en el Vietnam dependerá de la ampliación de las exportaciones. La demanda interna, que ya es alta, no aumentará mucho. Segundo, hay un enorme potencial para incrementar las exportaciones de arroz del Vietnam sin afectar su seguridad alimentaria. Tercero, el sector privado necesita desarrollarse para fortalecer la transición del país hacia una economía de mercado en el sector arrocero. Cuarto, el comercio entre el Vietnam del Norte y del Sur puede y debe liberalizarse. Quinto, los agricultores pobres del sector rural se beneficiarán de la ampliación de las exportaciones de arroz por medio de mayores ingresos resultantes del incremento de la producción y la estabilidad de los precios. En el proyecto del IFPRI en el Vietnam se combinó el análisis económico con medidas para fortalecer la capacidad de los analistas de política e investigadores vietnamitas para realizar su labor en el futuro. Investigadores de los sectores público y universitario asistieron a las sesiones de adiestramiento del IFPRI sobre los conceptos e instrumentos analíticos necesarios para entender las economías de mercado. La tarea de investigación se concentró en examinar la estructura y el funcionamiento del mercado de arroz del Vietnam, incluso los incentivos y restricciones para la producción y comercialización de arroz, y en determinar las opciones de cambio en materia de política. Los investigadores del IFPRI trabajaron con sus homólogos vietnamitas de la oficina localizada en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Hanoi. Además de proporcionar adiestramiento a unos 22 analistas de los Ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural, Planificación y Hacienda, la Oficina General de Estadística, el Comité Estatal de Precios y la Universidad de Agronomía de Hanoi, el IFPRI adiestró a 17 empadronadores en técnicas de encuesta y organizó un viaje de estudio para analistas de política a Tailandia, el principal exportador de arroz del mundo. La investigación del IFPRI reveló que el Vietnam, que había seguido un sistema de cuotas de exportaciones de arroz controlado por el Estado, podía incrementar sus exportaciones de arroz hasta 4 ó 5 millones de toneladas métricas al año y desplazarse hacia un sistema de mercado, manteniendo al mismo tiempo la seguridad alimentaria de la población dependiente de ese producto. A fines de octubre de 1996, las autoridades vietnamitas aumentaron la cuota nacional de exportación de arroz de 2 a 3 millones de toneladas y permitieron que el sector privado tuviera una función limitada en el mercado de exportación. Las investigaciones del IFPRI señalan que la completa liberalización del comercio de arroz del Vietnam podría desempeñar una función catalítica en el sostenimiento de la alta tasa de crecimiento agrícola del país. En la actualidad, los funcionarios del IFPRI están adiestrando al personal de la Dirección de Gestión de
Política del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en el uso del modelo de planificación de
política en el futuro ideado por el IFPRI para este proyecto. El modelo simula el mercado de arroz del
Vietnam por región. Como seguimiento de este proyecto, el IFPRI planea ampliar su análisis para
examinar las repercusiones del incremento de las exportaciones de arroz en la mano de obra y la
demanda de insumos y otros productos agrícolas como ganado.
Reimpresiones "Irrigation Development and Environmental Degradation in Developing Countries--a Dynamic Model of Investment Decisions and Policy Options", de Suresh Chandra Babu, B. T. Nivas y Gregory J. Traxler. Reimpreso de Water Resources Management, Vol. 10, No. 2, abril de 1996. "Demand Elasticities in Rural Bangladesh: An Application of the AIDS Model", Akhter U. Ahmed y Yawar Shams. Reimpreso de Bangladesh Development Studies, Vol. 22, No. 1, marzo de 1994. "Water Resources in the Asia-Pacific Region: Managing Scarcity", de Mark W. Rosegrant y Ruth S.
Meinzen-Dick. Reimpreso de Asian-Pacific Economic Literature, Vol. 10, No. 2, noviembre de 1996.
Publicaciones Recientes Qué Efecto Tiene La Elección De Productos Por El Agricultor En La Adopción De Nuevas Tecnologías? Es poco probable que al enfocar los servicios de investigación y extensión agrícola en fincas de un determinado tamaño o tipo se obtengan mayores rendimientos que al considerarlas a todas por igual, según se indica en el informe de investigaciones No. 104 titulado Role of Farm-Level Diversification in the Adoption of Modern Technology in Brazil [El papel de la diversificación en la finca en la adopción de tecnología moderna en el Brasil], de Marc Nerlove, Stephen Vosti y Wesley Basel. En el informe se observa que un aumento de 1% en la producción total generará otro de 1% en el uso de insumos modernos, cualquiera que sea la combinación de productos o la estabilidad de ésta. Las restricciones de la oferta, particularmente la falta de crédito, pueden determinar en gran medida si se adopta una tecnología y las restricciones de la oferta afectan a casi todas las fincas por igual. En este informe se analiza el vínculo existente entre las decisiones de los agricultores sobre qué cultivos o ganado deben producir y en qué proporción y la adopción de tecnología. Como las tecnologías suelen desarrollarse pensando en ciertos cultivos, la decisión de un agricultor de producir ese cultivo puede significar que adoptará nuevas tecnologías también. En el estudio realizado en la Zona da Mata, una región pobre pero con gran diversidad agrícola del Estado de Minas Gerais, Brasil, se emplea un análisis estadístico de conglomerados para identificar a las fincas según su combinación de productos. Las fincas, asignadas a grupos de acuerdo con la proporción de la producción agrícola dedicada a un producto particular, se dividen en cinco categorías: las productoras de café, maíz, productos lácteos y arroz; la mano de obra no agrícola es la quinta categoría. Estas categorías sirven de base para examinar los factores que influyen en la adopción de nuevas tecnologías, como el tamaño y la escala de operaciones de una finca, su gasto en insumos modernos, su grado de especialización (la diversidad de sus productos agrícolas) y la calidad de la tierra. A pesar de haber condiciones agroecológicas variables, los agricultores pueden cambiar directamente su combinación de productos entre café, maíz, productos lácteos y mano de obra no agrícola, pero el arroz exige terrenos planos regados. El estudio señala que en las decisiones de los agricultores sobre el cambio de la combinación de productos influyen las políticas de precios y los servicios de extensión agrícola disponibles, que varían de un producto a otro. Muchos agricultores de la Zona da Mata cultivaban café porque los precios de los insumos y productos eran subvencionados y había condiciones de crédito preferenciales. El monto y el momento de la inversión y los rendimientos de diferentes productos también influyeron en la elección hecha por los agricultores. En el estudio se examina también la estabilidad de la combinación de productos a largo plazo. Treinta y
cinco por ciento de las fincas eran estables y se mantuvieron en el mismo conglomerado por seis años,
31% eran marginalmente estables y cambiaron de conglomerado solo una vez al año y 29% eran
"saltadoras" y se trasladaron de un conglomerado a otro durante el período. Los agricultores que
mantuvieron una combinación estable de productos o pasaron a producir café tendían a ser más
acomodados que los demás. Pero aun los más pobres se mostraron dispuestos a hacer cambios en
respuesta a incentivos económicos y de otra índole.
Las Ventas De Agua Subterránea Promueven La Equidad En el Pakistán, como en otros países de Asia Meridional, los agricultores que pueden sufragar el costo han invertido en pozos entubados particulares para asegurarse de tener suficiente agua de riego cuando se necesite. Cuando tienen más de la que pueden usar, suelen vender el excedente a parientes y vecinos. Hasta ahora, se ha prestado poca atención a estos mercados informales de agua en las investigaciones. Sin embargo, a medida que se intensifique la escasez de agua y se deteriore su calidad, los países necesitan información para formular políticas que mejoren el acceso a los recursos hídricos, particularmente para aparceros y pequeños terratenientes. En el informe de investigaciones No. 105 titulado Groundwater Markets in Pakistan: Participation and Productivity [Mercados de agua subterránea en el Pakistán: participación y productividad], de Ruth Meinzen-Dick, se examina cómo funcionan los mercados de agua, quién participa, cuál es la naturaleza de las transacciones y cuáles son los efectos de los mercados en la productividad y el ingreso agrícolas. Sus resultados son importantes en toda la región de Asia Meridional. Los pozos entubados particulares aumentan la producción al incrementar el control que tienen los agricultores de la cantidad y el momento de aplicación del riego, lo que no solo mejora el rendimiento sino que les permite cambiar a cultivos de más valor, con lo que aumenta el ingreso. En el Pakistán, los agricultores con más de 10 hectáreas suelen tener un pozo entubado y quienes tienen menos de 4 hectáreas suelen comprar agua subterránea. En Punjab y la Provincia de la Frontera Norte-Oeste, la zona de estudio, 15% de los agricultores tenían pozos entubados. Alrededor de un tercio de los dueños (5% de la muestra total) vendían agua, al menos de vez en cuando, y 30% la compraban. No obstante, el informe señala que las políticas para instar a quienes tienen fincas de tamaño mediano (de 4 a 10 hectáreas) a invertir en pozos entubados podrían mejorar la equidad porque es posible que esos agricultores no usen toda el agua en su propia superficie cultivada, como suelen hacerlo los grandes productores, y que tengan más posibilidades de costear un pozo que los pequeños. Las políticas para ayudar a los agricultores pobres con crédito para la compra de pozos entubados serían beneficiosas, especialmente las que los instan a unirse para comprar, instalar y manejar pozos entubados como empresa común. El informe concluye afirmando que los agricultores, ya sea que construyan un pozo particular o compartan uno de propiedad común, se beneficiarían de asistencia técnica para la localización de fuentes de agua dulce. El informe indica que la tenencia de un pozo entubado contribuye más al incremento de la productividad que la compra de agua, sobre todo porque ésta no es una fuente segura: los agricultores no pueden contar con la posibilidad de comprar suficiente agua exactamente en el momento en que se necesite. Los dueños de pozos entubados tuvieron un margen de utilidad bruta de 5.000 rupias, más del doble del margen de quienes solo compraron el agua; los agricultores con acceso a agua en canal y a sus propios pozos entubados tuvieron un margen de utilidad bruta de 18.000 rupias. En la actualidad, los agricultores deben vender el agua subterránea a quienes viven cerca porque el costo del bombeo a larga distancia es prohibitivo. Donde sea posible, se debe permitir a los agricultores que la transporten por medio de cursos de agua siempre y cuando ello no perjudique el funcionamiento de los canales. Aunque los pozos entubados particulares dan a los agricultores mayor control del agua y, por ende,
aumentan la productividad, son una opción viable únicamente donde abunda el agua de buena calidad. En
Punjab, en general, se bombea 25% más agua subterránea de la que se alimenta. Donde es limitado el
volumen de agua subterránea de buena calidad, se debe asignar alta prioridad a los esfuerzos para
compartir las reservas de agua equitativamente por medio de la creación de mercados de agua y la
propiedad común de pozos.
Se Prevé Que China Seguirá Importando Cereales No se espera que China produzca suficientes cereales para atender sus propias necesidades en los decenios venideros, según el documento de discusión No. 19, de la serie de la visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020, titulado China's Food Economy to the Twenty-First Century: Supply, Demand, and Trade (Economía alimentaria de China hasta el siglo XXI: oferta, demanda y comercio exterior). Aunque es probable que el país siga siendo un gran importador de cereales, el valor de sus importaciones tal vez no será suficiente para agotar los mercados mundiales y privar de alimentos a otros países, dicen los autores Jikun Huang, Scott Rozelle y Mark W. Rosegrant. Las proyecciones de la situación de cereales en China en otros estudios recientes varían mucho. Aunque algunos predicen que China importará cantidades en masa, que agotarán la oferta mundial y elevarán los precios, otros creen que se convertirá en exportador de cereales. Huang, Rozelle y Rosegrant usan un modelo integrado de oferta y demanda de cereales hasta el año 2020 y dan cuenta cuidadosamente de los cambios estructurales que ocurren ahora en China. Muestran que China puede depender de los mercados mundiales para atender una pequeña parte de la demanda interna de cereales, pero que necesitará mucho menos de lo previsto por algunos. En el estudio del IFPRI se prevé que China tendrá que comprar 24 millones de toneladas métricas de cereales del exterior en el año 2000, alrededor de 25% más de su volumen histórico máximo, pero que las importaciones se estabilizarán después. Varios factores ayudarán a impedir que las importaciones de cereales de China aumenten demasiado. Primero, los dirigentes chinos se preocupan por mantener condiciones cercanas a la autosuficiencia en la producción agrícola. Segundo, un alto volumen de importaciones elevaría los precios y reduciría la capacidad del país de comprar más cereales. Tercero, las fluctuaciones de los mercados de divisas podrían hacer del cereal importado un producto menos accesible para China. Cuarto, hay un límite sobre cuánto cereal importado podría pasar por los puertos y sistemas de transporte del país. Por último, el estudio muestra que el equilibrio de cereales de China dependerá de las medidas tomadas
por los dirigentes nacionales con respecto al crecimiento de la población y la inversión en agricultura y
otras instalaciones e instituciones.
El Profesor Benneh De Ghana Dicta Conferencia Del IFPRI A pesar del sombrío panorama de dificultades que se cierne sobre la agricultura de África al Sur del Sahara, el Profesor George Benneh de Ghana se mostró optimista con respecto a la posibilidad de resolver los problemas de alimentación de África por medio de investigaciones. En la cuarta de una serie de conferencias anuales del IFPRI dictadas por oradores distinguidos, celebrada el 11 de diciembre de 1996, Benneh, ex rector de la Universidad de Ghana, encontró en la nueva atención prestada a la agricultura sostenible en el ámbito internacional un motivo para sentirse optimista. "A medida que el mundo en desarrollo se da cuenta de que el argumento de la dependencia de la naturaleza tiene cierto valor, se ha producido un cambio hacia el examen de las clases de sistemas de explotación agrícola minifundista que han estado en práctica en África todo el tiempo--cultivos mixtos, agrosilvicultura y agricultura sin químicos", dijo. "Solo desde el decenio de 1970 se han mostrado interesados los investigadores en mejorar los cultivos de los pobres, es decir, los alimentos básicos". El éxito de la Revolución Verde en Asia fue más fácil de lograr por haberse basado en gran medida en un solo conjunto de tecnologías de cultivo de arroz, a saber, riego, variedades de alto rendimiento, fertilizante y control de plagas, afirmó Benneh. Con todo, en los países de África al Sur del Sahara, hay varios alimentos básicos--maíz, mijo, yuca, taro, ñame y banano--cada uno de los cuales exige su propia tecnología. El riego es limitado y pocos países fuera de Zimbabwe y Sudáfrica tienen la base industrial necesaria para proporcionar insumos químicos. La producción de alimentos se reduce 2% y el crecimiento de la población es de 2,8%, lo que resulta en 100 millones de personas carentes de seguridad alimentaria. Al mismo tiempo, se deteriora con rapidez la base de recursos naturales. La FAO estima que anualmente se pierden 3,7 millones de hectáreas de bosque y que la erosión lleva un ritmo acelerado. "En todas partes, el suelo se pierde más rápido de lo que se forma y esta crisis ambiental cada vez más profunda frustra la esperanza de progreso de la gente", dijo Benneh. Los agricultores africanos "han agotado su sabiduría. No saben si introducir innovaciones o seguir haciendo lo mismo que antes". En el período colonial la agricultura africana estuvo en su apogeo porque los países de ese continente eran importantes productores de cultivos de exportación lucrativos, como cacao, maní y té. El éxito de África en ese período resultó de la investigación y de los insumos proporcionados por los colonizadores europeos. Pero esos métodos agrícolas no son sostenibles. "África podría alimentar a su población si tuviera una segunda Revolución Verde fundada en sus cultivos básicos", agregó. La investigación internacional es la clave de la salvación de África, afirmó. Los científicos tendrán que crear nuevas variedades de cultivos básicos resistentes a la sequía porque la lluvia no es tan regular como antes. Tendrán que saber qué cultivos deben combinarse para lograr máximos rendimientos e introducir técnicas de protección del suelo. La búsqueda de soluciones sostenibles "exige que los científicos tengan la humildad de ir a los campos a averiguar lo que han hecho los agricultores todos estos años y cómo han afrontado la situación", agregó. |