IFPRI Newsletter:Informe Del IFPRI, Volume 18 Numéro 3 Octubre De 1996
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IFPRI Report

Informe del IFPRI

Volumen 18, Número 3
Octubre de 1996

Comentario: Uso De La Ciencia Moderna Para Garantizar Seguridad Alimentaria

La ciencia moderna ofrece a la humanidad un poderoso instrumento para garantizar seguridad alimentaria para todos. Con mejores conocimientos y tecnologías alimentarias y agrícolas, la ciencia moderna ha contribuido al logro de asombrosos avances para alimentar al mundo en los últimos decenios. La disponibilidad de alimentos por persona ha aumentado casi 20% desde comienzos de los años sesenta. En la actualidad, el número de personas con hambre es de 150 millones menos que el registrado hace 25 años y se alimenta a otros 1.500 millones en los países en desarrollo. La aplicación de la ciencia moderna por medio de la investigación agrícola ha transformado la producción de alimentos en los países industrializados y, en menor grado, en las naciones en desarrollo.

No obstante, el hambre persiste en los umbrales del siglo XXI. Ochocientos millones de personas viven sin saber cómo ni cuándo conseguirán su próxima comida completa y 185 millones de niños de edad preescolar sufren grave compromiso de su desarrollo físico y mental por causa de malnutrición. Esta situación es irrazonable, especialmente cuando hay recursos disponibles para atender las necesidades de todos y cada uno de los habitantes del mundo. Cada hombre, mujer y niño tiene derecho a acceder a suficientes alimentos para llevar una vida sana y productiva, ya sea que ese derecho esté consagrado en documentos oficiales o no. Si deseamos producir suficientes alimentos para poder atender las crecientes y variables necesidades alimentarias, usar la tierra ya cultivada de una forma más eficiente, ordenar mejor nuestros recursos naturales y ampliar la capacidad de la gente con hambre para prosperar o comprar los alimentos necesarios, debemos poner a funcionar todos los instrumentos de la ciencia moderna.

La biotecnología agrícola es uno de los instrumentos más prometedores de la ciencia moderna. Empleada junto con métodos de mejoramiento genético tradicionales o convencionales, puede elevar los rendimientos o la productividad agrícolas, incrementar la resistencia a plagas y enfermedades, crear tolerancia de condiciones meteorológicas adversas, mejorar el valor nutritivo de algunos alimentos y fomentar la durabilidad de los productos durante la cosecha o el transporte. Aun así, es poca la investigación sobre biotecnología agrícola realizada en los países en desarrollo o para ellos. Casi toda esa investigación ocurre en empresas privadas en los países industrializados, se concentra en plantas y animales producidos en climas templados y se destina a atender las necesidades de los agricultores y consumidores en los países industrializados. Los países en desarrollo de bajos ingresos están limitados en su búsqueda de biotecnología agrícola por falta de fondos de los sectores público y privado y escasez de personal adiestrado. Sin embargo, pueden corregir esas restricciones dando incentivos al sector privado para participar en esa investigación, colaborando con programas internacionales de investigación y buscando socios en los sectores público y privado de los países industrializados. Es indispensable efectuar investigación sobre biotecnología agrícola acorde con las necesidades de los agricultores de los países en desarrollo y las condiciones imperantes en ellos y transmitir los beneficios de esa investigación a los pequeños agricultores y consumidores de esos países a precios accesibles. De lo contrario, los países en desarrollo no solo dejarán de compartir los beneficios de la biotecnología agrícola, sino que se verán gravemente perjudicados a medida que se fabriquen productos sintéticos sustitutivos en los países industrializados, como ya sucede con el cacao en polvo y la vainilla.

Sin embargo existe un factor mucho más básico que restringe el uso de biotecnología agrícola en los países en desarrollo y para ellos, que es la actitud hacia el riesgo que tienen las personas acomodadas de los países industrializados y en desarrollo. Las personas cuyos hijos no tienen hambre se resisten mucho a aceptar la biotecnología agrícola porque, según ellas, presenta nuevos riesgos ecológicos enormes y tiene consecuencias sociales y económicas inaceptables. Aunque todavía no han ocurrido calamidades ecológicas, algunas personas creen que los cultivos transgénicos darán origen a nuevas malezas perjudiciales o amenazarán la diversidad genética de los cultivos. Por supuesto, cualquier producto nuevo que presente esos riesgos debe evaluarse con cuidado antes de autorizar su desarrollo comercial. Con todo, no debemos olvidar que al incrementar la productividad y la producción de alimentos, la biotecnología agrícola reducirá la necesidad de cultivar nuevos terrenos y, por ende, podría ayudar a conservar la diversidad biológica y proteger los ecosistemas frágiles. Se debe instar a los países en desarrollo a adoptar reglamentos que ofrezcan una medida razonable de bioseguridad sin paralizar el traslado de nuevos productos al terreno.

En cuanto a las consecuencias sociales y económicas de la biotecnología, algunos se preocupan de que se favorezca a los grandes agricultores de ingresos elevados porque tendrán acceso antes que otros a la biotecnología agrícola, de la que derivarán mayores beneficios. Estas preocupaciones son sumamente similares a las surgidas con respecto a la Revolución Verde. Cualesquiera que sean sus deficiencias reales o presuntas, la Revolución Verde impidió la propagación del hambre y ayudó a muchos millones de gente a librarse del hambre de una vez por todas. Con más instituciones y políticas en favor de los pobres se podría beneficiar a mucha más gente pobre. Asimismo, la biotecnología agrícola puede ayudar a alimentar a mucha más gente de una forma sostenible. Las nuevas tecnologías, por medio de políticas apropiadas, pueden ponerse al alcance de los pequeños agricultores. En lugar de rechazar las soluciones ofrecidas por la ciencia, debemos cambiar las políticas para asegurarnos de que esas soluciones beneficien a los pobres.

La comunidad mundial debe mantener su punto de mira fijo en la meta de garantizar seguridad alimentaria para todos. Es poco prudente y poco ético condenar a la biotecnología por sus riesgos potenciales sin considerar los riesgos que acarrea la prolongación de la miseria humana causada por el hambre, la malnutrición y la muerte de los niños. En un mundo en que la falta de acción trae como consecuencia la muerte de miles de niños, no podemos darnos el lujo de ser filosóficos ni elitistas con respecto a ningún elemento de una posible solución, incluida la biotecnología agrícola. La ciencia moderna por sí misma no garantizará alimentos para todos, pero sin ella no se puede alcanzar la meta de seguridad alimentaria para todos.

Per Pinstrup-Andersen y Rajul Pandya-Lorch

Per Pinstrup-Andersen es director general del IFPRI y Rajul Pandya-Lorch es asistente especial en la oficina del director.

Perspectivas De Investigación: Simposios Del IFPRI En Johannesburgo Se Concentran En La Seguridad Alimentaria Y Una Visión De África Meridional En El Año 2020

"En la región de África Meridional hay 40 millones de personas con hambre, número equivalente a la población de Sudáfrica", dijo Thoko Didiza, Viceministra de Agricultura y Asuntos Agrarios de Sudáfrica. "No siempre es fácil pensar regionalmente", agregó, "pero la época actual exige búsqueda de un equilibrio entre el nacionalismo y el regionalismo para poder resolver nuestros problemas". Didiza inauguró uno de los dos simposios realizados por el IFPRI del 22 al 24 de junio pasado en Johannesburgo, a los que asistieron alrededor de 40 autoridades e investigadores de 10 países de África Meridional.

Los debates del simposio sobre la superación de la inseguridad alimentaria en África Meridional se centraron en reforma macroeconómica e integración regional, agricultura minifundista, recursos hídricos, asuntos relacionados con la pobreza e infraestructura. Los participantes señalaron que las existencias de recursos hídricos varían mucho en los países de África Meridional. Determinaron que dada la creciente competencia entre los diferentes usuarios de agua y los limitados recursos humanos y financieros, hay campo para el desarrollo de programas de administración de usuarios y asignación de mercados para crear incentivos para el uso eficiente. Señalaron que la "seguridad del abastecimiento de agua" en las esferas doméstica, comunitaria, nacional y regional es indispensable para reducir la malnutrición y fomentar el desarrollo económico.

Entre los participantes en el simposio celebrado del 23 al 24 de junio estuvieron el Ministro de Agricultura de Namibia, Nangolo Mbumba, y el Ministro de Agricultura y Asuntos Agrarios de Sudáfrica, Derek Hanekom. En su alocución de clausura del simposio, Hanekom se concentró en la función variable de la agricultura y los asuntos agrarios en su país y señaló que Sudáfrica había pasado de una política de autosuficiencia que "beneficiaba mucho a los productores a expensas de los consumidores" a un enfoque que defiende "la seguridad alimentaria de la familia, mayor dependencia de las fuerzas del mercado, mayor acceso de los pequeños agricultores y grupos de productores históricamente desfavorecidos a servicios de apoyo a la agricultura y prácticas de producción agrícola de mayor sostenibilidad ecológica".

El simposio fue copatrocinado por el IFPRI y el Departamento Nacional de Agricultura de Sudáfrica, el Centro de Política sobre Aprovechamiento de la Tierra y Agricultura y el Banco de Desarrollo de África Meridional.

En el simposio del 22 de junio sobre una visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020, Per Pinstrup-Andersen, director general del IFPRI, dijo a los participantes que las reformas recientemente instituidas en los países de África Meridional prometen garantizar la seguridad alimentaria en los próximos 25 años en la región, pero que la falta de acción en varios frentes de importancia podría condenar a gran parte de la población de África Meridional a más hambre, pobreza y destrucción ambiental.

"Las inversiones deben concentrarse en los pobres, la agricultura, los recursos naturales y la infraestructura", dijo Pinstrup-Andersen. "África Meridional puede materializar la visión de alimentar a su población en el año 2020 y, al mismo tiempo, proteger el medio ambiente, pero el tiempo se agota. Esta sombría realidad puede transformarse en un futuro más prometedor si África Meridional y la comunidad internacional se unen para tomar medidas hoy".

Victoria Sekitoleko, representante subregional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en África Meridional y Oriental, dijo en su intervención en el simposio que se necesitaba un enfoque consultivo, con incorporación de especialistas locales, organizaciones no gubernamentales, el sector privado, varios gobiernos y organizaciones regionales. Estas partes, que se concentran en lo que cada una hace mejor, deben trabajar juntas para buscar soluciones a los problemas alimentarios de la región.

Los participantes en el simposio sobre la visión 2020, que incluyeron varios colaboradores del IFPRI y autoridades de Botswana, Malawi, Lesotho, Madagascar, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia, Tanzanía, Zambia y Zimbabwe, discutieron la necesidad de recurrrir a políticas a corto plazo que generen soluciones a largo plazo.

Reimpresiones

Agricultural Commercialization and Diversification: Processes and Policies, de Prabhu L. Pingali y Mark W. Rosegrant; Water Policy for Efficient Agricultural Diversification: Market-Based Approaches, de Mark W. Rosegrant, Renato G. Schleyer y Satya N. Yadav; y Agricultural Diversification and Export Promotion in Sub-Saharan África, de Christopher L. Delgado. Todos reimpresos de Food Policy, Vol. 20, No. 3, junio de 1995.

Farm/Non-Farm Growth Linkages in Zambia, de Peter B. R. Hazell y Behjat Hojjati. Reimpreso de Journal of African Economies, Vol. 4, No. 3, 1995.

Toward Understanding the Value of Intra-Household Survey Data for Age-Based Food Targeting, de Lawrence Haddad y Ravi Kanbur. Reimpreso de Food and Nutrition Bulletin, Vol. 16, No. 3, 1995.

How important to India's Poor is the Sectoral Composition of Economic Growth? de Martin Ravallion and Gaurav Datt. Reimpreso de The World Bank Economic Review, Vol. 10, No. 1, 1996.

Publicaciones Recientes

Ayuda Internacional Para Investigaciones Agrícolas: Beneficio Para Los Pobres Y Los Agricultores Estadounidenses

Por más de dos decenios, los Estados Unidos han sido un importante contribuyente al trabajo del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agronómicas Internacionales (CGIAR), cuya investigación ha reducido tangiblemente el hambre y la pobreza en los países en desarrollo. Nuevas investigaciones muestran ahora que además de aumentar la producción alimentaria en el mundo en desarrollo, la investigación sobre mejoramiento de cultivos realizada por el CGIAR ha reportado grandes beneficios económicos para los agricultores y consumidores de los EE.UU.

En el informe de política alimentaria del IFPRI titulado Hidden Harvest: U.S. Benefits from International Research Aid [La cosecha oculta: los EE.UU. se benefician de la ayuda internacional para investigaciones], de Philip G. Pardey, Julian M. Alston, Jason E. Christian y Shenggen Fan, se usan el trigo y el arroz para explicar los beneficios de la investigación internacional sobre importantes cultivos alimentarios. El estudio compara las inversiones hechas por la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y el Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz (IRRI), ambos del CGIAR, con el aporte de esas inversiones a la producción agrícola en los EE.UU.

Las investigaciones sobre el mejoramiento de cultivos en el CIMMYT y el IRRI han ayudado a producir plantas con muchas características provechosas, incluso mayores rendimientos, resistencia a plagas y enfermedades y granos de mejor calidad. Los agricultores estadounidenses han adoptado ampliamente el uso de variedades originarias del CIMMYT y del IRRI. Ya a comienzos del decenio de 1990, alrededor de un quinto del hectareaje total de trigo en los EE.UU. estaba sembrado de variedades originarias del CIMMYT. En 1993, casi todo el cultivo de trigo primaveral de California provino de variedades del CIMMYT o procedentes de otras originarias de ese Centro. En el mismo año, casi 9% del hectareaje de los estados de las llanuras septentrionales de los EE.UU. estaba sembrado de variedades originarias del CIMMYT. Las variedades de trigo invernal del CGIAR también han tenido gran influencia en los cultivos sembrados en los estados de las llanuras centrales y meridionales.

En 1993, alrededor de 73% del hectareaje total de arroz de los EE.UU. estaba sembrado de variedades originarias del IRRI. Muchas de esas nuevas variedades se han desarrollado con la introducción gradual de germoplasma del IRRI a las variedades de producción local. Las variedades de arroz del IRRI se han usado sobre todo como material de origen para producir variedades de arroz mediano, largo y semienano en California y los estados del delta del Misisipí.

El equipo del estudio calculó los beneficios económicos derivados de las variedades del CIMMYT y del IFPRI y los comparó con los costos correspondientes. Observó que la economía de los EE.UU. ganó por lo menos $3.400 millones y hasta $13.700 millones entre 1970 y 1993 con el uso de variedades de trigo mejoradas producidas por el CIMMYT. Puesto que el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos a las investigaciones de mejoramiento de trigo en el CIMMYT ha ascendido a menos de $71 millones desde 1960, la relación costo-beneficio del apoyo del Gobierno de los Estados Unidos al CIMMYT asciende a 1:190.

En el mismo período de 23 años, la economía de los EE.UU. ganó por lo mnos unos $30 millones y hasta $1.000 millones con el uso de variedades de arroz mejoradas producidas por el IRRI. El apoyo total del Gobierno de los Estados Unidos al IRRI ha costado alrededor de $63 millones, con lo que la relación costo-beneficio de los aportes del Gobierno de los EE.UU. al IRRI asciende a 1:17.

El estudio señala que la inversión en investigación agrícola, además de generar avances en agricultura, es una inversión en la estabilidad internacional y el crecimiento económico en el exterior, que trae otras recompensas para los Estados Unidos y otros donantes. La mejora de la seguridad alimentaria y del crecimiento económico en los países en desarrollo puede reducir la inestabilidad política que crea a menudo presiones en los países desarrollados en forma de crisis causadas por refugiados, costosa ayuda de socorro en situaciones de emergencia y peligrosas intervenciones militares. El crecimiento económico en los países en desarrollo también ha abierto nuevos mercados de exportación lucrativos para los países donantes.

Examen De Las Políticas De Estabilización De Precios En Cinco Países De Asia

A medida que los países abandonan las restricciones comerciales y las políticas proteccionistas después de las recientes presiones de reforma y liberalización del mercado, se sigue preguntando si los precios de los alimentos fluctuarán más o menos sin las intervenciones de estabilización.

En la reseña de política alimentaria No. 3, titulada Foodgrain Price Stabilization in Developing Countries: Issues and Experiences in Asia, Nurul Islam y Saji Thomas analizan primero la actual teoría de estabilización de precios. Observan que con la metodología restrictiva comúnmente usada para evaluar la estabilización de precios y varias suposiciones sobre aversión al riesgo, los beneficios de la estabilización de precios son generalmente modestos. Para evaluar los verdaderos beneficios de esta última medida, proponen que se amplíe el marco analítico para incluir aspectos macroeconómicos y de desarrollo.

Entre las intervenciones empleadas con frecuencia están las existencias reguladoras en poder del Estado. Muchos países emplean una faja de precios para indicar cuándo se deben liberar las existencias: cuando suben los precios por encima de un punto designado, se liberan las existencias para atender la demanda con el fin de evitar más alzas de precios. El límite inferior de una faja de precios protege a los agricultores al evitar bajas más allá de un precio mínimo. Otras formas de estabilizar los precios incluyen variación del volumen de alimentos exportados e importados e impuestos o subsidios a las importaciones y exportaciones.

En la segunda parte de la reseña, Islam y Thomas evalúan las causas y consecuencias de la inestabilidad de los precios del arroz y el trigo en cinco países en desarrollo de Asia, a saber, Bangladesh, Indonesia, el Pakistán, las Filipinas y Tailandia. Los autores determinan que los cinco países vieron la políticas de estabilización como una forma de alcanzar otros objetivos además del de estabilización de precios: a menudo el de protección de los productores contra precios muy bajos e ingresos decrecientes y de los consumidores (especialmente a los de las zonas urbanas) contra precios altos y privación. Bangladesh, el Pakistán y las Filipinas, países importadores, querían incrementar la autosuficiencia. Tailandia y el Pakistán, países exportadores de arroz, querían mantener precios de exportación altos y estables.

En la reseña se señala que, para tener éxito, todo programa basado en existencias reguladoras y política de comercio exterior debe tener acceso a suficientes recursos financieros, hacer sus compras y ventas oportunamente y con precisión, ser administrado por expertos para evitar el daño de las existencias durante el almacenamiento y evitar especulación por los comerciantes. Si las políticas no fomentan la tenencia de existencias en el sector privado, los costos para el Estado serán mayores.

En teoría, la reducción de las políticas proteccionistas debe ayudar a estabilizar los precios mundiales, pero los autores señalan que una reducción de los programas nacionales de sustentación de precios y de subsidios disminuiría los excedentes nacionales y las existencias públicas, particularmente en los países desarrollados donde suele mantenerse una gran parte de las existencias mundiales de cereales. En épocas pasadas esas existencias han impedido drásticas fluctuaciones de los precios mundiales debido a sequía o a otras catástrofes. Según Islam y Thomas, se debe instar a la empresa privada a aprovechar esa oportunidad, por su capacidad de responder con más rapidez que los gobiernos. Eso no elimina del todo la necesidad de tener existencias públicas, ya que se debe mantener lo suficiente como red de seguridad para la población más pobre, pero esas existencias pueden ser mucho menores.

Es Indispensable Tener Suficientes Existencias De Fertilizantes Para Atender Futuras Necesidades Alimentarias

Se prevé que en el año 2020 la demanda de fertilizantes alcanzará 208 millones de toneladas de nutrientes, 86 millones de toneladas en los países en desarrollo y 122 millones en los desarrollados, y que la demanda proyectada en los países en desarrollo no bastará para atender las metas de seguridad alimentaria (estimadas en 185 millones de toneladas) y la agricultura sostenible (251 millones de toneladas para conservación de recursos y reposición de nutrientes) en el año 2020, según las proyecciones hechas en el documento para discusión No. 17 de la serie de la visión 2020, titulado The Role of Fertilizer in Sustaining Food Security and Protecting the Environment to 2020 [La función de los fertilizantes en el sostenimiento de la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente hasta el año 2020].

Los autores, Balu L. Bumb y Carlos A. Baanante del Centro Internacional de Desarrollo de Fertilizantes, analizan las tendencias pasadas del uso de fertilizantes y presentan estimaciones actualizadas de las necesidades futuras. También evalúan varias medidas técnicas y políticas para resolver las preocupaciones por los efectos del uso de fertilizantes para el medio ambiente y el consumo de energía.

Bumb y Baanante estiman que si la capacidad de producción de fertilizantes no aumenta en el año 2000, podrían faltar 51 millones de toneladas de nutrientes para atender la demanda proyectada. Para producir los fertilizantes necesarios para corregir la posible diferencia entre la oferta y la demanda, los países deben adoptar políticas que fomenten la estabilidad macroeconómica, los arreglos organizativos eficientes, una mayor disponibilidad de crédito a los agricultores y comerciantes de fertilizantes y las inversiones en investigación y extensión. También necesitarán observar los efectos ambientales para evitar repercusiones ecológicas adversas del uso excesivo de fertilizantes y de una administración descuidada.

En los últimos años, el uso de fertilizantes se ha reducido en los países desarrollados y ha aumentado en los países en desarrollo; ya en 1995, el uso de fertilizantes por estos últimos ascendía a 58% del total. La mayor parte de ese crecimiento se produjo en Asia, que usó 61 millones de toneladas de fertilizantes en 1994/95, en comparación con África, que empleó menos de 4 millones de toneladas. Asia Oriental emplea la mitad de todos los fertilizantes aplicados por los países en desarrollo.

Los fertilizantes son indispensables para atender las futuras necesidades alimentarias al aumentar los rendimientos, pero el enfoque de la política de fertilizantes debe dejar de acentuar el aumento de la cantidad de fertilizantes aplicados y concentrarse en promover el uso de fertilizantes administrado con eficiencia y ecológicamente racional. Como señalan los autores de este trabajo, el uso insuficiente de fertilizantes también puede tener consecuencias ecológicas adversas: se pueden intensificar la degradación del suelo, la deforestación y el agotamiento de la base de recursos naturales a medida que los agricultores pobres comiencen a cultivar terrenos cada vez más marginales.

Perspectivas De La Economía Alimentaria De Rusia

La transición a una economía de mercado que ocurre ahora en Rusia tiene profundas repercusiones para el sector agrícola de ese país. En el documento para discusión No. 18 de la serie de la visión 2020 titulado Russia's Food Economy in Transition: Current Policy Issues and the Long-Term Outlook [Economía alimentaria de Rusia en transición: actualidades de política y perspectivas a largo plazo], Joachim von Braun, Eugenia Serova, Harm tho Seeth y Olga Melyukhina examinan los posibles efectos de las reformas en la capacidad que tiene el país de producir alimentos para su población en el decenio venidero.

Desde la disolución de la Unión Soviética, se han desmantelado los principales elementos del sistema de planificación central. En la actualidad, la agricultura rusa está desorganizada, impulsada por fuerzas del mercado y del Estado. Aunque este documento para discusión es parte de la iniciativa de la visión 2020 del IFPRI, que busca la formación de un consenso internacional sobre la mejor forma de atender las futuras necesidades alimentarias del mundo y, al mismo tiempo, reducir la pobreza y proteger el medio ambiente hasta el año 2020, sus pronósticos van solo hasta el año 2005 porque es sumamente difícil hacer proyecciones a plazo más largo en el volátil medio económico de Rusia.

La reestructuración económica ha ido acompañada de una baja de la producción de importantes renglones alimentarios: cereales, papa, lecha y carne. La producción agrícola general se redujo 21% de 1991 a 1994. Las parcelas familiares, donde se cultivan productos alimentarios sobre todo para uso doméstico, representan una parte creciente de la producción. Como resultado de la liberalización de precios, menores subsidios para productos alimentarios y baja del ingreso, el consumo de carne en Rusia, que suele considerarse tradicionalmente como un indicador del nivel de vida, ha bajado para dar paso a un mayor consumo de pan y papa.

Los futuros niveles de consumo y producción de alimentos dependen de la creación de incentivos apropiados para los agricultores y de la explotación de oportunidades de comercio interregional dentro de Rusia. Se ha progresado poco en esos dos campos. Los incentivos siguen siendo débiles por causa de sistemas ineficientes de información sobre precios y altos costos de transacción en el sistema de producción de alimentos. Es poco probable que se aprovechen las oportunidades de comercio interregional rápidamente porque la infraestructura es inadecuada, el sistema de comercialización está mal desarrollado y la política alimentaria y agrícola está cada vez más fragmentada a medida que se traslada la autoridad del gobierno central a las regiones.

Dada la poca información existente y las condiciones de cambio rápido, los autores del estudio presentan escenarios de consumo y producción de importantes grupos de alimentos en forma agregada, basándose en suposiciones sencillas y transparentes. Se prevé que el consumo de carne y productos lácteos

seguirá bajando en la segunda mitad del decenio de 1990 y ascenderá a alrededor del nivel de 1995 en el año 2005. Se prevé que el consumo de cereales y papa aumentará hasta el año 2000 y luego se reducirá a un nivel cercano al de 1995 en al año 2005. Las proyecciones de la producción total de cereales bajarán hasta el año 2000 y volverán con cierto optimismo al nivel alcanzado en 1995 de 90 millones de toneladas métricas en el año 2005.

La agricultura rusa seguirá en transición por un tiempo prolongado, concluye el estudio. Aunque el país puede aumentar mucho su producción agrícola a la larga, en el futuro próximo es posible que la falta de idoneidad de las instituciones, las políticas desacertadas y el uso deficiente de capital limiten la eficiencia y el crecimiento de la economía alimentaria de Rusia.

El IFPRI En La World Wide Web (WWW)

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Este sitio, lanzado en marzo de 1996, tiene casi 200 páginas en línea en las que los usuarios pueden descubrir la misión, las prioridades de investigación y las iniciativas especiales del IFPRI. Hasta pueden enterarse de las últimas vacantes existentes en la institución. Este sitio es parte de las actividades de extensión del IFPRI para promover una mejor política agrícola mediante el intercambio de información e ideas con público de todo el mundo.

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