Informe Del IFPRI Volumen 19, Número 3 Octubre De 1997
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IFPRI Report

Informe del IFPRI

Volumen 19, Número 3
Octubre de 1997

Comentario

Debe Salirse El Gobierno De La Investigación Y Del Desarrollo Agrícolas?

Alrededor del mundo, las instituciones y políticas de investigación agrícola se encuentran en un punto crucial. Después de decenios de crecimiento sostenido, se ha desacelerado en forma impresionante la tasa de aumento del gasto real en investigación agrícola y hasta se ha reducido en algunos países. Al mismo tiempo, ha aumentado la participación de la inversión privada en la actividad total de investigación y desarrollo (I/D) agrícolas. En los países desarrollados, representa ahora cerca de la mitad del gasto total en investigación agrícola, aunque en muchas naciones en desarrollo constituye todavía una mínima proporción del total. En todos los países, la función gubernamental en I/D agrícolas sufre un profundo cambio y ha disminuido en algunas regiones y aumentado en otras. Pero, cuál debe ser la función del gobierno?

Según algunos observadores, no es obvio que los gobiernos inviertan en I/D agrícolas y, en realidad, en el mundo, se ha reducido mucho el crecimiento de las inversiones públicas en investigación agrícola. En los países en desarrollo, ese crecimiento disminuyó de 6,4% anual en 1971-81 a 3,8% en 1981-91 y en los países desarrollados, de 2,7% a 1,7% anual en el mismo período. Pero esas reducciones podrían ser contraproducentes porque la investigación y el desarrollo agrícolas ofrecen perspectivas de grandes ventajas en términos de mayor producción alimentaria y mayores ingresos. Muchos estudios señalan tasas de rendimiento de las inversiones en investigación agrícola superiores a 20% anual. Sigue habiendo pruebas convincentes de que los rendimientos de la investigación agrícola son comparativamente altos--por supuesto, lo suficiente para justificar las inversiones pasadas. Hay muchas razones para esperar que los rendimientos sigan siendo considerables. Los continuos adelantos provenientes de las prácticas científicas establecidas, junto con los nuevos descubrimientos en los campos de biotecnología y tecnología de información, señalan que existe un verdadero potencial para alcanzar logros importantes en investigación agrícola, quizá de la magnitud de la Revolución Verde, con enormes beneficios tanto para los países pobres como para los ricos.

Dado que los gobiernos deben seguir invirtiendo en investigación agrícola, exactamente en qué deben invertir? En breves palabras, en principio, los gobiernos deben financiar la investigación no costeada con fondos privados, que ofrezca expectativas convincentes de recompensa social. Esto incluye no solamente la investigación básica, sino también la investigación y el desarrollo aplicados, cuyos beneficios sean difíciles de asignar porque, por ejemplo, se extienden a diferentes campos de la agricultura. También incluye la investigación sobre la mejora de los efectos desfavorables de la agricultura para el medio ambiente.

Eso no quiere decir que la investigación privada no sea importante ni necesaria. Sin inversión privada, la inversión general en investigación agrícola sería mucho menor, sobre todo en los países desarrollados. Además, las empresas privadas tienden a enfocarse en varios aspectos de la agricultura comercial, como los insumos químicos y mecánicos, así como en la elaboración de alimentos y en otra investigación después de la cosecha. De modo que es importante que la inversión pública en investigación agrícola no desplace a la inversión privada, sino más bien que deje que los organismos privados realicen la clase de investigación que mejor hagan.

El gobierno tiene también una función importante en la investigación agrícola además de la inversión. Una de sus tareas más importantes es el establecimiento de derechos de propiedad intelectual sobre los resultados de la investigación agrícola. Todos los países signatarios del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio se han comprometido a establecer esos derechos de propiedad para el año 2005. Esos derechos permitirán ampliar la asignación de los beneficios de la investigación, con lo que se fomentará una mayor participación del sector privado.

Otra función del gobierno es hacer innovaciones institucionales que fomenten la asociación del sector público con el privado no solo para realizar investigación agrícola, sino también para financiarla y administrarla. Los organismos públicos y privados ya financian conjuntamente la investigación aplicada, las instituciones públicas de investigación agrícola se privatizan y los investigadores han comenzado a competir para aumentar la productividad y ayudar a asignar los recursos de investigación.

El ritmo de cambio en la investigación agrícola se ha acelerado mucho en los últimos años. La naturaleza de ese cambio también ha sido transformada por las posibilidades que ofrece la biotecnología, por el mayor volumen de comercio en bienes y servicios agrícolas y por los cambios de las políticas gubernamentales hacia la agricultura en general. Además, los consumidores han influido en la investigación agrícola al exigir mayor seguridad alimentaria, calidad y conveniencia. La nueva atención dada a la sostenibilidad ambiental de la agricultura ha ampliado también el programa de investigación. Por supuesto, tal vez se necesite reducir el financiamiento público de ciertas clases de I/D agrícolas, pero pueda justificarse también una mayor inversión en otros campos. Es convincente el argumento de que los gobiernos deben seguir desempeñando una función de importancia en la investigación agrícola; no obstante, esa función está o debería estar cambiando de una forma acorde con las nuevas realidades en rápida evolución de los sectores agrícolas a los cuales sirven.

Philip G. Pardey

Philip G. Pardey es investigador de la División de Medio Ambiente y Tecnología de Producción del IFPRI.

Perspectivas de investigación

Examen De Reformas Macroeconómicas E Integración Regional En África Meridional En Un Seminario

Desde comienzos de 1996, la División de Comercio Exterior y Macroeconomía del IFPRI ha venido trabajando con colaboradores nacionales e internacionales en un proyecto trienal titulado Reformas Macroeconómicas e Integración Regional en África Meridional (MERRISA). El proyecto MERRISA se encuentra examinando los efectos de los ajustes de las políticas macroeconómicas en el crecimiento económico y la pobreza en varios países de bajos ingresos de África Meridional (Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Tanzanía, Zambia y Zimbabwe) y sus repercusiones para la integración económica de los países de esa región.

El proyecto MERRISA celebró su segundo taller regional del 8 al 12 de septiembre pasado en Harare, Zimbabwe, para analizar el progreso alcanzado y hacer planes para terminar el estudio del proyecto. Tres de los 27 participantes en el taller eran miembros del Comité Consultivo del proyecto, a saber, Tobías Takavarasha del Ministerio de Tierras y Agricultura de Zimbabwe, Laston Msongole de la Comisión de Planificación de la Presidencia de Tanzanía y Antony Mwanaumo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca de Zambia.

Los participantes en el taller discutieron las principales características del modelo creado para cada país para reflejar las realidades económicas e institucionales, incluso la importancia de la agricultura y del sector rural de esas economías, el carácter predominantemente rural de la pobreza y el funcionamiento de los mercados de mano de obra en las zonas rurales y urbanas, puesto que la mano de obra representa el único activo generador de ingresos de la mayoría de las familias pobres.

Los participantes en el taller también reconocieron que, antes de realizar las reformas, la mayoría de los países imponían restricciones a las importaciones que, además de los aranceles legales, creaban una brecha entre el precio interno y el precio en frontera de los bienes importados. Reconocieron que los márgenes de venta, que suelen ser muy altos, pueden verse afectados por los cambios del gasto público en infraestructura física, como transporte y comunicaciones. Además, al señalar que los precios al productor y al consumidor de los cultivos básicos (en particular del maíz) estaban controlados por el Estado antes de los recientes intentos de desreglamentación de los mercados agrícolas, recalcaron la necesidad de examinar los cambios concurrentes en la comercialización del maíz y la política de precios para evaluar los efectos del ajuste macroeconómico.En cuanto a la integración económica entre los países de África Meridional, los participantes en el taller abordaron cuatro asuntos importantes: (1) Cuál es la relación entre las reformas de las políticas macroeconómicas en el ámbito nacional y la integración económica regional? (2) Es la integración regional un precursor o un elemento disuasivo de los esfuerzos de la región por integrarse a la economía mundial? (3) Debe considerarse Sudáfrica como un polo de crecimiento, un país con suficiente infraestructura física y financiera para sacar a los demás países de la región de sus actuales dificultades económicas? (4) Cuáles son las repercusiones regionales de las continuas reformas del comercio agrícola en las esferas nacional e internacional?

Nuevo Libro De ex Miembro De La Junta Directiva

Yujiro Hayami, ex miembro de la Junta Directiva del IFPRI y profesor de economía internacional de la Universidad Aoyama-Gajuin de Tokyo, es el autor de un nuevo libro titulado Development Economics: From the Poverty to the Wealth of Nations, publicado por Clarendon Press, Oxford. En el libro se discute por qué un pequeño conjunto de países que antes eran pobres han llegado a ser ricos mientras que la mayoría de las economías en desarrollo siguen en una situación de pobreza.

Reimpresiones

Is Prevalence of Diarrhea a Better Predictor of Subsequent Mortality and Weight Gain Than Diarrhea Incidence?, de Saul S. Morris, Simon N. Cousens, Betty R. Kirkwood, Paul Arthur y David A. Ross. Reimpreso de American Journal of Epidemiology, Vol. 144, No. 6, 1996.

Developing Decentralized Capacity for Development Policy Analysis. Lessons for Agricultural Development from Food Security and Nutrition Monitoring in Malawi, de Suresh C. Babu, D.H. Ng'Ong'Ola y B. B. Mthindi. Reimpreso de African Development Review, Vol. 8, No. 1, 1996.

La Visión Global del Proyecto 2020 y sus Implicaciones de Política para la Subregión, de Per Pinstrup-Andersen. Reimpreso de Política Agrícola: La Búsqueda de la Competitividad, Sostenibilidad y Equidad, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Santafé de Bogotá, Colombia, 1996.

The Uruguay Round and International Trade in Agricultural Products: Implications for Arab Countries, de Ian Goldin y Mylène Kherallah. Reimpreso de The Uruguay Round and the Arab Countries, compilado por Said El-Nagger, Fondo Monetario Internacional, Washington, D.C., 1996.

The Human Capital Dimension of Collaboration among Government, NGOs and Farm Families: Comparative Advantage, Complications, and Observations from an Indian Case, de R. G. Alsop, R. Khandelwal, E. H. Gilbert y J. Farrington. Reimpreso de Agriculture and Human Values, Vol. 13, No. 2, 1996.

Priority-Setting in Food and Agricultural Policy Research: A Case Study and Lessons from Malawi, de Suresh Chandra Babu y Stanley Khaila. Reimpreso de Quarterly Journal of International Agriculture, Vol. 35, No. 2, 1996.

Institutions and Market Distortions: International Evidence for Tobacco, de John C. Beghin, William E. Foster y Mylène Kherallah. Reimpreso de Journal of Agricultural Economics, Vol. 47, No. 3, 1996.

Publicaciones Recientes

Perspectivas Para La Seguridad Alimentaria En África Meridional

En el último decenio, África Meridional ha experimentado una ola de reforma económica y política con posibilidades de elevar el nivel de vida y llevar a los países de la región a participar plenamente en la economía mundial. La posibilidad de que los países de África Meridional conviertan esas nuevas oportunidades en seguridad alimentaria y mayor bienestar para su población depende de las medidas que tomen ahora las instancias normativas.

Un nuevo libro ocasional del IFPRI, titulado Achieving Food Security in Southern Africa: New Challenges, New Opportunities, compilado por Lawrence Haddad, reúne a expertos de África Meridional y de otros países para examinar los campos relacionados con políticas alimentarias en que la información es particularmente limitada: reforma macroeconómica y comercial, producción agrícola en pequeña escala, ordenación de recursos hídricos, programas de seguridad social y de creación de redes de seguridad e infraestructura rural.

Una de cada dos personas de la región de África Meridional carece de seguridad alimentaria y uno de cada cuatro niños de edad preescolar sufre de malnutrición. Dado que los países de la región tienen recursos y grados de desarrollo muy variados y que los datos existentes son de alcance limitado y a menudo imprecisos, estas cifras aleccionadoras quizá ni siquiera reflejen toda la magnitud del problema. De continuar las recientes tendencias de producción de alimentos, se ahondará rápidamente la brecha entre la producción y las necesidades alimentarias.

El libro recomienda cambios en cinco campos:

Políticas comerciales y económicas que no graven con impuestos a la agricultura ni a otras industrias de uso intensivo de mano de obra. Algunos autores señalan que el aumento del comercio dentro de la región, particularmente ahora que Sudáfrica ha entrado al grupo de países con relaciones comerciales entre sí, puede beneficiar a todos los países.

Políticas agrícolas y de utilización de la tierra que ayuden al gran número de pequeños agricultores de la región a lograr la máxima productividad posible. En Sudáfrica, eso exigirá reforma agraria y otras medidas para dar poder a los agricultores negros.

Políticas sobre recursos hídricos que asignen debidamente el agua. Las soluciones sobre ordenación de recursos hídricos en África Meridional donde escasea el agua harán participar al Estado, a los grupos de usuarios y a los mercados y deben incluir arreglos internacionales para asignación de recursos de corrientes de agua compartidas por los países.

Programas de bienestar social y de creación de redes de seguridad eficaces en función del costo para proporcionar lo necesario a los pobres. Hay que tener cuidado de ampliar las redes de seguridad informales privadas, en lugar de desplazarlas; en algunos casos, los gobiernos pueden aprender sobre el diseño eficaz de los programas de creación de redes de seguridad a partir de la experiencia de las organizaciones no gubernamentales.

Provisión de infraestructura rural a un nivel que permita el desarrollo de un sector agrícola fuerte y productivo. Tanto la infraestructura básica, por ejemplo, caminos y represas, como la secundaria, por ejemplo, servicios de transporte y comercialización son esenciales para el aumento de la productividad de los pequeños agricultores (ISBN 0-89629-338-1, 334 págs.).

Vínculos Entre La Agricultura, La Pobreza Y El Medio Ambiente

Todos los países del mundo están bajo una enorme presión de producir más alimentos para su población en crecimiento y, al mismo tiempo, conservar los recursos naturales y reducir la pobreza. Pero esos objetivos compiten a menudo unos con otros y obligan a los países a escoger entre los alimentos necesarios para su población hoy y la protección ambiental de mañana. Los países se ven obligados a optar por medidas correctivas a corto plazo, mediante explotación de los recursos naturales para alimentar a la población hoy, lo que amenaza las existencias de alimentos de las futuras generaciones.Un nuevo libro ofrece resultados de investigación e ideas sobre cómo pueden los países equilibrar mejor la agricultura, la pobreza y el medio ambiente y muestra qué medidas es preciso tomar para asegurarse de que las políticas en esos campos apoyen esas tres metas, en lugar de obrar con fines opuestos. El libro titulado Sustainability, Growth, and Poverty Alleviation: A Policy and Agroecological Perspective, compilado por Stephen A. Vosti y Thomas Reardon, es publicado conjuntamente por el IFPRI y Johns Hopkins University Press.

El libro presenta lo que se sabe sobre los vínculos entre el crecimiento agrícola, el alivio de la pobreza y el uso sostenible de los recursos naturales y los factores que afectan esos vínculos. En sus diversos capítulos se analizan e ilustran esas interacciones con pruebas de estudios de casos del mundo en desarrollo en general y de zonas climáticas particulares de África, Asia y América Latina.

Según el libro, hay degradación y contaminación ambiental en todas las zonas climáticas y en las regiones dentro de ellas, pero la importancia relativa de diferentes formas de degradación y contaminación, así como los obstáculos para su resolución, pueden variar de una zona a otra. Por ejemplo, la contaminación por el uso excesivo de productos químicos suele encontrarse en las zonas más húmedas donde la agricultura se ha intensificado más rápidamente, mientras que los problemas relacionados con la mala calidad del agua y la erosión del suelo son comunes en las zonas más áridas y en las laderas de las montañas. El uso excesivo de sustancias químicas puede controlarse mediante formulación de políticas que influyan directamente en los incentivos a los agricultores. Los problemas de contaminación del agua y degradación del suelo deben abordarse a menudo en las cuencas y exigen acción colectiva para su efectiva resolución a largo plazo.

Los vínculos entre la pobreza y el medio ambiente son más complejos de lo que se ha descrito con el argumento común del círculo vicioso. Por ejemplo, si los pobres son pobres porque carecen de tierra cultivable y, por ende, dependen de las tierras comunales (terrenos de acceso libre, como las selvas pluviales) para derivar sus medios de vida, la prohibición del acceso a las tierras comunales reducirá la degradación ambiental, pero perjudicará a los pobres. Sin embargo, donde hay contaminación por las prácticas agrícolas seguidas o pastoreo excesivo, el alivio de la pobreza tal vez no evite la degradación y hasta la agrave. Eso sucede porque los agricultores más ricos usan más sustancias químicas en la agricultura que los más pobres y los propietarios más ricos mantienen una mayor proporción de su riqueza en ganado, con lo que ejercen presión para convertir los terrenos forestales y las laderas de las montañas en pastizales.

El grado de pobreza determina los vínculos. Las familias pueden tener ingresos superiores a un nivel de pobreza establecido--es decir, pueden tener suficiente para comer y mantenerse en buen estado de salud--pero ser demasiado pobres para invertir en mantenimiento o mejora de su base de recursos naturales. Podrían estar en mejores condiciones que los pobres que reciben asistencia social, pero ser todavía pobres para invertir.

Muchos factores afectan a la relación existente entre la pobreza ambiental y la agricultura--desde la política pública hasta el crecimiento de la población y los cambios climáticos. En libro señala que las familias y comunidades rurales son los actores más importantes en esta dinámica relación. Para ayudar a esas familias y comunidades a lograr éxito, el libro pide más y mejores tecnologías que permitan alcanzar los objetivos de crecimiento agrícola y conservación ambiental--tecnologías superpuestas--y políticas que insten a los agricultores a invertir en protección ambiental y los capaciten para ello.

Sustainability, Growth, and Poverty Alleviation: A Policy and Agroecological Perspective: compilado por Stephen A. Vosti y Thomas Reardon, puede solicitarse a Johns Hopkins University Press, 2715 North Charles Street, Baltimore, Maryland, 21218-4319 (teléfono: 1-800-537-5487 ó 1-410-516-6957). El precio es de US$55 (ISBN 0-8018-5607-8, 432 págs.).

Nuevas Formas De Localizar a La Población Carente De Seguridad Alimentaria

Cuando los planificadores de programas desean enfocar la ayuda alimentaria en la población más necesitada de una comunidad, quisieran tener información sobre indicadores del ingreso o del consumo alimentario de la familia. Pero el acopio de datos para establecer esos indicadores de referencia es demasiado complicado y costoso para enfocar la ayuda alimentaria. En un nuevo estudio del IFPRI se examinan dos métodos para buscar indicadores sustitutivos para localizar a la población carente de seguridad alimentaria, con objeto de determinar si los indicadores resultantes podrían ser más sencillos y eficaces en función del costo en algunos casos. En Identifying the Food Insecure: The Application of Mixed-Method Approaches in India, de Kimberly Chung, Lawrence Haddad, Jayashree Ramakrishna y Frank Riely, se emplean datos acopiados en cuatro poblados de la región centro-sur de la India para mostrar un método cualitativo y cuantitativo de identificación de indicadores.

En el método cualitativo se emplearon varios ejercicios de grupo para averiguar qué pensaban los pobladores de la inseguridad alimentaria. Además, varios etnógrafos asignados a los dos pueblos realizaron entrevistas e hicieron observaciones para aprender más sobre la forma en que los pobladores describían los conceptos de hambre y seguridad alimentaria. Los autores emplearon los distintos métodos cualitativos para preparar una lista de indicadores de inseguridad alimentaria según la definición local, incluso la tenencia de terrenos de mala calidad o la falta de ellos y la venta de ganado por necesidad.

Los autores también examinaron un método cuantitativo en que se emplearon encuestas de economía y nutrición para recoger datos de 325 familias sobre varios indicadores. Se emplearon métodos estadísticos para determinar qué tan estrecha era la correlación de cada indicador sustitutivo con una de seis medidas de referencia de la seguridad alimentaria. Los ejemplos de los indicadores sustitutivos examinados fueron el consumo frecuente de sorgo y un gran número de productos alimentarios obtenidos semanalmente.

Los indicadores que resultaron útiles para el análisis cuantitativo se examinaron luego en simulaciones de programas de ayuda alimentaria para determinar si el uso de esos indicadores para focalizar la ayuda costaría menos que el uso de indicadores de referencia. Los resultados indican que la relación modesta pero importante entre un indicador para focalizar la ayuda y uno de referencia podría reportar ahorros--a veces cuantiosos--en los costos de los programas, según los parámetros de éstos. Sin embargo, los autores advierten que los costos de los programas no son el único asunto en materia de costos. También es preciso estudiar con cuidado los costos del acopio de datos y los costos sociales y financieros de los errores de focalización, porque el hecho de tener plenamente en cuenta esos costos puede hacer que un indicador sustitutivo sea menos eficaz en función del costo que uno de referencia.

Qué método--el cualitativo o el cuantitativo--es más apropiado para escoger un indicador sustitutivo? Según los autores, depende del enfoque y de los recursos de la organización. El método cualitativo exige menos tiempo de análisis y es más eficaz cuando se entiende bien el contexto local. El método cuantitativo, por otra parte, exige grandes bases de datos y personal con conocimientos de estadística (ISBN 0-89629-336-X, 70 págs.).

Expansión Del Empleo Rural No Agrícola

En la mayoría de los países en desarrollo, la fuerza de trabajo rural alcanza rápidamente un volumen mayor que el número de oportunidades de empleo en agricultura. A medida que se reduce el número de terrenos para expansión de la producción agrícola, los trabajadores deben encontrar empleo en el sector rural no agrícola--manufactura en pequeña escala, comercio, construcción, transporte o servicios--o emigrar a las ciudades o al exterior en busca de empleo. A menos que se pueda ampliar el sector no agrícola para absorber a esos trabajadores, esos países encaran agravamiento de la pobreza y mayor contaminación ambiental a medida que las megalópolis se extiendan más y más hacia el campo. En el documento de trabajo No. 22 de la visión 2020, titulado The Nonfarm Sector and Rural Development: Review of Issues and Evidence, Nurul Islam ofrece información a las instancias normativas sobre el sector rural no agrícola para ayudarles a establecer políticas que aborden los problemas que encara el sector.

La disponibilidad de abundante mano de obra rural es la razón principal del crecimiento del sector no agrícola. La participación del sector no agrícola en la economía rural, incluso en las pequeñas ciudades y poblados, varía de un país a otro, pero se sitúa en la escala de 20 a 50% de la fuerza laboral. Además de empleo de tiempo completo, ofrece ingresos suplementarios a las familias campesinas. Las industrias y el comercio rurales ofrecen un vínculo no solamente con la agricultura sino también con el sector urbano. Por ejemplo, las industrias rurales producen implementos, insumos y bienes de consumo para las familias campesinas, pero a menudo tienen estrechos vínculos con las industrias urbanas también. Pueden elaborar componentes para los productos de las grandes fábricas urbanas o, a la inversa, ensamblar o acabar productos con piezas manufacturadas en fábricas urbanas.

Los trabajadores agrícolas buscan empleo no agrícola durante épocas favorables y desfavorables para la agricultura. Cuando aumenta el ingreso agrícola, también aumenta la demanda de bienes de consumo y servicios, lo que atrae trabajadores al sector no agrícola. Cuando se estanca la agricultura, el empleo en el sector no agrícola ofrece una salida; esos trabajadores son empujados hacia el sector no agrícola, en lugar de ser atraídos por actividades no agrícolas dinámicas. El objetivo de la política pública debe ser promover el sector rural no agrícola, dice Islam, no como último recurso de empleo de baja productividad para el trabajador rural desempleado o sin tierra, sino como un sector de elevados ingresos dinámicamente vinculado a un próspero sector agrícola.

Se necesitan políticas enfocadas en toda la economía y en cada sector para el crecimiento de las empresas rurales no agrícolas. Estas políticas deben destinarse a eliminar las barreras al comercio y otros desincentivos, mediante reducción o simplificación de los reglamentos nacionales y de importación y exportación. También deben ayudar a facilitar acceso al crédito, a los mercados y a las actividades de investigación y desarrollo. Islam llega a la conclusión de que la asistencia técnica en comercialización, administración y contabilidad es mejor cuando se adapta a las necesidades de un conglomerado de empresas productoras de bienes y servicios similares. Esos conglomerados, con frecuencia localizados en pequeñas ciudades, también ofrecen oportunidades de lograr economías de escala en la compra de suministros.

La importancia de las funciones del sector no agrícola--aceleración del crecimiento rural, diversificación del ingreso y del empleo, alivio de la pobreza, descentralización de la industria y alivio de la congestión y contaminación urbanas--indica que se debe prestar mucha atención al desarrollo del sector rural no agrícola en los años venideros.

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